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Narcos camuflados

Por: Redacción 17/01/2014

REDACCION / PANAMA AMERICA

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) presentaron en las negociaciones de La Habana una desconcertante propuesta de sustituir o regular los cultivos de coca, marihuana y amapola por cultivos de consumo lícito. Esta propuesta persigue desvincular a los dirigentes de la guerrilla subversiva de su criminal complicidad con el tráfico internacional de drogas, presentando a los campesinos colombianos como víctimas de la delictiva mercantilización de los carteles.

En los expedientes abiertos por las autoridades colombianas se asegura existen pruebas contundentes de la participación de los subversivos tanto en el comercio de las drogas como en la protección armada a los delincuentes que tienen laboratorios de producción de cocaína y opio en la selva.

Se trata de un tema que compromete la seguridad de Panamá, concretamente la del territorio fronterizo. Las operaciones del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) han descubierto campamentos, pozas de maceración de hojas de coca e instalaciones de laboratorios de procesamiento de cocaína dentro del área darienita.

Se han acumulado pruebas de la conexión del Frente 57 de las Farc con el narcotráfico. Algunos operativos los realiza el Senafront con el ejército colombiano para limpiar el área de la tenebrosa alianza de guerrilleros y narcotraficantes, incrementando más pruebas de la conectividad delincuencial.

Los estrategas del Senafront han detectado hace buen tiempo la fusión de guerrilla y narcotráfico en la formación de bandas armadas que violan constantemente la soberanía territorial panameña. Ciertos cabecillas aparentan haberse transformado en hacendados dedicados al cultivo de productos alimenticios, pero por lo bajo siguen dedicados al sembradío de coca. Existen registros fotográficos actualizados de los cabecillas de las Farc, camuflados como dueños de tierras.

Las autoridades panameñas procesan las diferencias entre las propuestas de los negociadores de las Farc sobre cultivos ilícitos y la realidad del narcotráfico que amenaza la seguridad nacional. Han identificado los nombres de los cabecillas y los alias con los que se les conoce en las diversas ramas de la narcoguerrilla, unos dedicados a las finanzas generadas del tráfico y transporte de drogas por trochas, lanchas y aeronaves; y a los contactos con los capos de los carteles internacionales.

Se ha incubado en los hechos una asociación de subversivos y narcotraficantes, que fortalece el crimen organizado en una dimensión no prevista en el análisis de los estrategas estatales. Cualquiera que sea la aceptación o rechazo de las conclusiones de las negociaciones de La Habana, Panamá no bajará la guardia en la política de combate de las redes del narcotráfico.

Las incursiones de las Farc disminuyen en Darién. Pero el transporte de drogas que empieza en las trochas selváticas se las arregla para llegar a los centros urbanos panameños y continuar la ruta por Centroamérica y Estados Unidos. Los volúmenes ascendentes del incautamiento de cocaína y marihuana demuestran que el diablo no duerme. Distribuye la diabólica mercancía en la venta al menudeo en los suburbios urbanos, reclutando sicarios entre jóvenes panameños, tanto para mercadear como para asesinar en ajustes de cuenta.

El Gobierno ha redoblado la vigilancia del transporte de drogas y ha construido nuevos puntos de observación policial en las fronteras.

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Lunes 10 de agosto de 2026