Narcotráfico penetra instituciones
En Colombia circula un dicho entre funcionarios y políticos: “al que tenga precio, el narcotráfico lo encuentra”. El doloroso aprendizaje que a la fuerza se dio entre los colombianos, nos obliga como nación joven y democrática a exigir la unidad nacional para frenar el avance del tráfico de drogas en nuestras instituciones, y evitar que aquí se repita esa historia.
Pero lejos de avanzar, estamos peligrosamente retrocediendo. El escándalo desatado por el caso de Milagro Valdés, confirma los peores temores de los panameños sobre la capacidad del narcotráfico para influir en las instituciones del país. Valdés fue nombrada como Secretaria Judicial de Azuero a finales de octubre de este año, ascendida a Fiscal Delegada unas semanas después, y sólo con tres días en el cargo libera a cuatro presuntos sindicados por narcotráfico. Supuestamente se habría pagado un soborno de 400 mil dólares por todo este alambicado hecho. ¿Quién autorizó el nombramiento y “ascensos” de Valdés? Sin duda este es la punta del iceberg de una madeja de corrupción institucional, que evidencia que el narcotráfico ha penetrado el Ministerio Público en Panamá, y así lo admitió el procurador general de la Nación, Giuseppe Bonissi. Ante la gravedad de los hechos, el gobierno no debe continuar politizando lo que ocurre y ha ocurrido en la Procuraduría General de la nación, pues se genera un terreno gris, y eso es precisamente lo que necesita el narcotráfico: confusión. Ante esta crisis de confianza, tenemos que reivindicar la transparencia, sin importar quiénes han sido los responsables.
