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¡Navidad: Concepción de la fe cristiana!

Por: Redacción 22/12/2014

El próximo miércoles 24 de diciembre, el mundo cristiano alaba la Noche Buena y al amanecer del día 25, celebra la Navidad… ¡El Nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, el Maestro, Nuestro Señor! Es el acontecimiento religioso y espiritual de mayor trascendencia universal, razón por la cual la humanidad venera con devoción, respeto, unción y humildad por su significado divino. Jesús representa la fe de millones de hombres y mujeres en todo el planeta tierra, desde hace más de dos mil años. ¡Y la fe es un acto humano fundamental!

La cuestión de la fe no se plantea solo en el encuentro personal, sino siempre que está en juego la totalidad de nuestra condición humana. La fe es un acto fundamental en el cual reposa toda nuestra existencia humana y en el que se nos revela el sentido de la realidad toda. Todas las grandes tradiciones religiosas o espirituales de la historia de la humanidad encierran un ofrecimiento y una posibilidad de entenderse a sí mismo y al mundo y de encontrar en él el propio lugar. Nadie comienza a partir de cero la construcción del sentido de su existencia. Solo puede encontrar la identidad consigo mismo y con su mundo si se platean preguntas y se enfrenta a ellas. ¿Cuál es la manera específicamente cristiana de encontrarse a sí mismo y al mundo?

La fe del Antiguo Testamento es una respuesta a la fidelidad de Dios experimentada a través de la historia. Por ello hay en el Antiguo Testamento fórmulas de profesión de fe. La fe tal como la encontramos en los Evangelios es una fe inspirada por Jesús mismo, por la venida de Jesús; implica un credo cristiano por excelencia. Por ello es característico en la forma de hablar de Jesús el “En verdad, en verdad os digo”. Esta manera de hablar singular muestra que Jesús habla y actúa a partir de una certeza enteramente sin igual, y que considera a Dios mismo garante de sus palabras, es decir, que la verdad y realidad de sus palabras son la verdad y realidad del mismo Dios.

QUIEN SE COMPROMETE A SER FIGURA DE ESPERANZA PARA OTROS, ESE CREE Y PROFESA TODA LA FE, PORQUE TODA LA FE ES LA TOTALIDAD DE UNA FIGURA: JESÚS. LA FE ASÍ CONCEBIDA NO ES NI SOLO UN ACTO DE PENSAMIENTO, NI SOLO UN ACTO DE VOLUNTAD, SINO QUE ABARCA AL HOMBRE TODO Y A TODOS LOS DOMINIOS DE SU REALIDAD.

El que profesa que Dios en Jesucristo significa salvación y esperanza para todos los hombres no profesa solo una parte, sino la totalidad de la fe cristiana. Es así como el tema constante en la historia de la doctrina es el tema del mensaje de Cristo: el reino de Dios como salvación del hombre. En la persona y en la obra de Cristo, la causa de Dios y la causa del hombre se hacen una. La concentración cristológica de todas las declaraciones de fe es el prototipo y la síntesis de lo que Dios representa para el hombre y el hombre para Dios. La divinidad de Dios revelada y hecha realidad en Jesucristo como fundamento de la humanidad del hombre es por ello la palabra, la una, entre las muchas palabras.

Jesús mira a toda alma que se vuelve hacia él como el Salvador. Sabe por experiencia cuáles son las debilidades de la humanidad, cuáles son nuestras necesidades, y en qué reside la fuerza de nuestras tentaciones, porque fue tentado en todo punto, así como nosotros, aunque sin pecar. Él vela sobre ti, tembloroso hijo de Dios. ¿Estás tentado? Él te librará. ¿Eres débil? Él te fortalecerá. ¿Eres ignorante? Él te iluminará. ¿Estás herido? Él te sanará. “Venid a mí,” es su invitación. Cualesquiera que sean nuestras ansiedades y pruebas, presentemos nuestro caso ante el Señor.

Quién mantiene y profesa que Dios en Jesucristo es salvación, esperanza y paz para todos los hombres, quien se compromete a ser figura de esperanza para otros ese cree y profesa toda la fe, porque toda la fe es la totalidad de una figura: Jesús. La fe así concebida no es ni solo un acto de pensamiento, ni solo un acto de voluntad, sino que abarca al hombre todo y a todos los dominios de su realidad. No tiene importancia solo para el dominio privado y personal del ser humano, tiene asimismo una dimensión pública, y por ende política.

¡Feliz Navidad y Año Nuevo!

 

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