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Navidad en solidaridad

Por: Redacción 23/12/2015

Aun cuando los intereses crematísticos pretendan enmascararlo bajo una densa y opaca capa tejida con el hedonismo y el individualismo mercantilista, pese a los que solo pueden considerarlo como un momento que, a partir del llamado Black Friday, resulta oportuno y óptimo para realizar un extraordinario y abundante excedente económico, el espíritu profundo de la Navidad aparece diáfano en toda su luminosa transparencia para todo aquel que quiera acercarse al mismo con un profundo sentido de humildad. Para encontrarlo basta con recordar a quien en la Nochebuena del año 1223 introdujo la tradición de representar el nacimiento de Cristo en forma de portal, porque, sin duda alguna, el santo de Asís es acercamiento a los pobres y proximidad a la naturaleza.

LA FUERZA DEL SENTIDO LIBERADOR DE LA NAVIDAD TAMBIÉN SE ENCUENTRA EN LAS ACCIONES DE SAN NICOLÁS DE BARI, EL VERDADERO SANTO DE LOS REGALOS NAVIDEÑOS, QUIEN... PARA EVITAR QUE TRES NIÑAS POBRES FUERAN ESCLAVIZADAS Y PROSTITUIDAS POR SU PADRE DESNATURALIZADO, UNA NOCHE INTRODUJO EN LA CASA DE ESTAS TRES ZAPATOS LLENOS DE ORO.

El nacimiento navideño es, en efecto, una costumbre que, entendida en su esencia, nos recuerda al Cristo que nace pobre y entre los pobres, anunciando la buena nueva de su liberación. Actualmente, sin embargo, vivimos en un mundo donde, como nos recuerda la FAO, existen cerca 793 millones de personas que padecen de desnutrición, en el que, de acuerdo con estadísticas de la Unicef, 768 millones de seres humanos carecen de agua potable, siendo además cierto que globalmente, de acuerdo con el Banco Mundial, 902 millones de personas tratan de sobrevivir con ingresos diarios que no sobrepasan al equivalente de $1.90. Se trata de una situación difícil e inaceptable sobre la que el buen papa Francisco ha reflexionado en los siguientes términos: "Lo dramático de toda esta situación de exclusión e inequidad, con sus claras consecuencias, me lleva junto a todo el pueblo cristiano y a tantos otros a tomar conciencia también de mi grave responsabilidad al respecto, por lo que alzo mi voz, junto a la de todos aquellos que anhelan soluciones urgentes y efectivas".

La Navidad debe, entonces, entenderse como un periodo de reflexión sobre la profunda injusticia social en que vivimos y sobre la necesidad de que todos nos comprometamos con la opción preferencial por los pobres. Esta, como lo ha afirmado Leonardo Boff, nos lleva a situarnos en la posición de los pobres para acompañarlos en el proceso de transformación de la sociedad, la que debe hacerse desde ellos mismos y con su propia fuerza histórica.

La fuerza del sentido liberador de la Navidad también se encuentra en las acciones de san Nicolás de Bari, el verdadero santo de los regalos navideños, quien no dudó en repartir entre los pobres la riqueza que heredó de su familia. De él se cuenta la hermosa historia de que él mismo para evitar que tres niñas pobres fueran esclavizadas y prostituidas por su padre desnaturalizado, una noche introdujo en la casa de estas tres zapatos llenos de oro.

Por su parte, la tradición de San Francisco también apunta a un Cristo que nace en una profunda comunión con la naturaleza, siendo, de acuerdo con el evangelio de San Lucas, "acostado en una pesebrera porque no había lugar para ellos en la  sala  común". Es, por tanto, necesario que la Buena Nueva de la Navidad sea comprendida como un compromiso con la preservación de todas las formas de vida, con el respeto a la naturaleza como nuestro propio hábitat, que hoy se encuentra en peligro de desaparecer por la presencia de un sistema humano centrado en el beneficio individual. Se trata, conviene insistir, de una situación, compleja y peligrosa, en la que, como es conocido, el modelo económico, político y cultural en que vivimos nos lleva crecientemente hacia la destrucción de las llamadas condiciones del Holoceno, esto es de aquellas premisas ambientales que permitieron el florecimiento de la humanidad en las condiciones que la conocemos. La acción urgente pare evitar la catástrofe queda claramente ejemplificada en el hecho de que de acuerdo con la reconocida revista de mantenerse el curso actual de las cosas en el transcurso de los próximos 40 años podría desaparecer entre el 15% y el 40% de todas las especies vegetales y animales.

La Navidad representa, en definitiva, la esperanza de construir un mundo  nuevo, realmente humano, fraterno y solidario, en el que hayan desaparecido todas las formas de injusticia social, exclusión y de discriminación, en el que las guerras sean una simple referencia del pasado y en el cual todos los hombres y mujeres, durante muchas generaciones, puedan desarrollar plenamente sus potencialidades. En ese mundo, la humanidad también habrá logrado una profunda armonía con el resto de la Naturaleza. Con esa esperanza les deseamos a todos una feliz Navidad en justicia y libertad.

Economista

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