Navidad eterna
No debemos olvidar que la celebración máxima de la Navidad es el nacimiento de Jesús en un pesebre al lado de animales domésticos como símbolo de austeridad. El Evangelio de San Lucas aporta detalles del contexto religioso del alumbramiento de María. Un ángel le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios”.
El relato de Lucas del grandioso acontecimiento está cargado de símbolos, cuyos significados tienen vigencia en nuestros días. De todas las más grandes civilizaciones, Dios eligió a un pueblo avasallado por numerosos imperios, pero correspondió al Imperio romano tener la hegemonía temporal de Judea que, después, legaría al cristianismo.
Antes de nacer, Jesús era un perseguido. Un edicto del emperador Augusto dispuso el empadronamiento forzoso de los habitantes de cada ciudad de Judea, para aplicarles tributos. Por ese motivo, José subió a la ciudad de la casa de David, que en ese tiempo llamaban Belén. María alumbró al Hijo de Dios, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para la familia en el mesón.
El nacimiento de Jesús en un ambiente sumamente austero responde al mensaje divino de rodear a los seres humanos en medio de dificultades que deberá vencer, imponiendo el espiritualismo al materialismo. Desde su llegada al mundo, Jesús soportó tribulaciones y sacrificios para reivindicar al género humano y abrirles las puertas del cielo. Cuando el demonio lo tentó durante cuarenta días en la soledad del desierto, Jesús sintió hambre. Entonces el diablo le acosó con estas palabras: si eres el Hijo de Dios, convierte la piedra en pan. Pero Jesús le respondió con palabras memorables: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. Si se tratara de condensar lo que reflejan las palabras de Jesús se diría que acepta la condición humana en el sentido de que está erizada de sinsabores para subsistir y se puede doblegar a lo largo de la aventura de la vida y acumular poderío económico. Sin embargo, esos bienes materiales deben servir para ayudar a los humildes y no para agravar sus sufrimientos.
Debemos reflexionar sobre el significado del nacimiento de Jesús para poder evitar que la turbulencia social desfigure el sentido correcto de su mensaje. Papá Noel o Santa Claus son figuras ficticias engendradas por la leyenda de un supuesto Nicolás de jubón rojo y barba blanca que repartía regalos a los menesterosos.
La festividad navideña ha devenido en paracambio de regalos dentro del ámbito familiar, de padres a hijos y nietos. No omitamos el espíritu profundamente cristiano de una celebración trascendente de la llegada del hijo de Dios. Los regalos familiares, sobre todo a los niños, representan un don de Jesús para reforzar la unión del hogar cristiano.
Las promociones publicitarias de la Navidad ya no mencionan, como sucedía en el pasado, el origen cristiano de la fecha presumiblemente para no mezclar los aspectos comerciales con los religiosos. Sin embargo, la mayoría de los panameños son católicos ponen cada cosa en su correcta posición. La Navidad conmemora el nacimiento de Jesús y cada celebración anual renueva sus principios.