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Necesitamos un pacto político por el turismo

Por: Redacción 15/08/2013

Guillermo A. Ruiz Q. (opinion@epasa.com) / Ingeniero y Analista Político

Años atrás fui privilegiado con la posibilidad de participar en una conferencia privada con la entonces ministra de Relaciones Exteriores de la República de Chile, la hoy senadora Soledad Alvear. Chile, para los que no lo saben, es el país de Latinoamérica con más acuerdos comerciales con el resto de los países del mundo, con gran diferencia. Esto se convirtió en política de Estado. Cada canciller tenía como misión no solo las relaciones exteriores y la carrera diplomática, debían promover la participación comercial chilena en cuanto mercado internacional fuera posible, siempre velando por los mejores intereses de sus empresarios, comerciantes y productores.

Ella nos contaba cómo su despacho se había convertido en el centro de mando de cuanto acuerdo comercial se estuviera negociando. Los embajadores, cónsules y demás personal diplomático se convertían en pieza fundamental, en conjunto con los otros equipos dentro de la administración gubernamental, para identificar oportunidades de negocios para los chilenos. Por supuesto que la cartera de Comercio Exterior se encontraba involucrada en primera línea, así como los equipos de agricultura y otros. La participación de los sectores productivos convertía la Cancillería chilena más en un centro de promoción comercial del país, que un ente meramente burocrático para viajes de funcionarios al extranjero.

Nuestro país constantemente es calificado por medios internacionales como un paraíso fiscal. De igual forma, cada vez que hay un evento político de alguna relevancia es muy potenciado por las cadenas internacionales. Con el tema del canal chino-nicaragüense y otros proyectos centroamericanos, llueven las empresas europeas especuladoras que comenzarán a hacer ver que trabajan en el proyecto. Todo lo anterior siempre va acompañado por campanas mediáticas internacionales que, con la evidente participación de empresas y gobiernos interesados, tratan de menoscabar nuestra posición en segmentos importantes que Panamá explota más allá del Canal.

Antes de comenzar en serio la campana electoral, sugiero un acuerdo entre las fuerzas políticas de nuestro país, con respecto a cuáles son los pilares de nuestra economía y la defensa de los mismos.

Panamá es conocido en el mundo por su Canal. Muy por encima de cualquier otro hecho o actividad. Los ingresos al erario público son encabezados por esta importante operación y el sistema económico que se genera alrededor.

Le he escuchado al profesor Edwin Cabrera por años la idea de declarar un distrito turístico. Panamá tiene todas las ventajas geográficas que no tienen nuestros amigos de Centroamérica y el Caribe. Playas espectaculares desde Chiriquí hasta Darién, sitios para el ecoturismo en Colón, Guna Yala, Bocas del Toro, el norte de Veraguas, etc. Se está construyendo una infraestructura aeroportuaria de primer mundo dirigida a este sector. Salvo el tramo carretero entre Santiago-David (espero que prontamente se inicie su ampliación), con el debido mantenimiento debemos tener, seguro, la mejor red vial de Centroamérica.

Escribo todo esto porque no entiendo aún cuál es la dificultad de nuestros políticos de, al igual que se hace con el Canal de Panamá, declarar el tema turismo como un asunto de Estado.

La Autoridad de Turismo debe ser el siguiente paso hacia un modelo de Estado igual a la Autoridad del Canal de Panamá para todo el Gobierno. La forma y periodo de elegir a su director deben estar alejados de la política, y los salarios y el personal, tener las mismas características.

El turismo es la clave para que nuestro país no tenga ningún problema con las ideas populistas de gobiernos mediocres que engañan a sus ciudadanos prometiendo proyectos que redundarán económicamente sus empobrecidos y saqueados países. En esta generación, debemos lograr que los ingresos vía turismo sean tan importantes como lo es nuestro Canal de Panamá.

El ejemplo español, que en la década de los años de 1960 del siglo pasado inició la ruta a lo que hoy es su principal ingreso, con todo y los graves problemas políticos, económicos y sociales que retrasaron el proyecto décadas, es nuestro modelo a seguir.

Esto solo se va a lograr con un pacto político a futuro y con el compromiso de que quien gobierne saque de la burocracia estatal que todos conocemos y sufrimos este importante sector.

Es toda una transformación lo que planteo: una educación trilingüe obligatoria para el sector público durante todo el curso del sistema, descentralización municipal que permita a los gobiernos locales competir por las inversiones y eso los obligue a ser más eficientes, sistemas de aseo de primer mundo, etc.

Aprovechemos nuestras ventajas y pongamos voluntad política a esta vía a transformar un país más allá de las pequeñas promesas de campana electoral.

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