Necesitamos una verdadera ley antichatarra
El país está a nada de una crisis en salud. Acosados por diversas variantes de enfermedades que se transmiten vía diversos mosquitos, y que lamentablemente provienen de otras latitudes, no hay sistema de salud que por sí solo pueda hacer frente a esta escalada contra la estabilidad sanitaria del país.
Es por esto por lo que me parece que, por una vez, nuestros diputados pueden hacer algo que puede salvar vidas y de paso hacer que el Estado recupere algún dinero invertido en su operación.
Donde usted mire, casi todas las instituciones del Gobierno ya sean chicas o grandes, tienen un patio con vehículos dañados o inservibles. En muchos casos, son enormes y con tal cantidad, que se convierten en verdaderos vertederos.
La ley es clara. No se puede descartar un bien hasta que el mismo no haya sido dado de baja por la Contraloría General de la Nación. Y una vez que esto sucede, el procedimiento es tan complejo que los funcionarios optan por dejar los carros en esos corrales enormes que, a la vista, son un peligro para la salud pública.
Necesitamos una buena ley antichatarra. Lo primero sería hacer un inventario macro en todo el país para saber dónde y cuánta chatarra almacena el Estado panameño, sin ninguna excepción.
Luego se debe llamar a una licitación internacional para que empresas con experiencia e interesadas vengan al país a instalarse para recoger y reciclar el material. Esto le va a permitir al Gobierno recaudar un recurso que, por mínimo que sea, es más de lo que hoy se tiene.
Una vez se tenga esto, la ley debe permitir que cada vehículo del Estado que pase a ser chatarra sea reciclado inmediatamente.
Una segunda fase sería con los privados. La ciudad está llena de vehículos privados estacionados en aceras públicas y servidumbres convertidos en chatarras y criaderos de mosquitos.
La ley debe dar un plazo máximo de 6 meses a los ciudadanos para que o reparen los vehículos o los trasladen a propiedad privada, donde deben garantizar, con supervisión de las juntas comunales, que los mismos no son un peligro para la salud. En caso contrario, deben ser expropiados con todas la garantías.
Al pasar el tiempo facilitado a los ciudadanos dueños de chatarras, estas deben ser trasladadas por la empresa recicladora y los beneficios repartidos entre el ciudadano dueño y la junta comunal.
Panamá es un país pequeño con una población bastante exigua. Es increíble que a estas alturas, con tanta modernidad y supuesto desarrollo, las afueras de la ciudad capital y muchas poblaciones del interior estén invadidas por corrales de vehículos de todo tipo. Y luego no sabemos cómo es que las enfermedades más extrañas terminan en nuestro país, y esperamos que nunca ocurra nada si tenemos una invitación extendida permanente para que sea así.
No podemos dejar todo al Gobierno Nacional y ser solamente críticos. Muchas leyes, como las que denuncio, permiten que sucedan cosas que atentan contra nuestra propia salud, e incluso contra nuestra seguridad, ya que estos corrales se convierten también en guaridas de delincuentes que las utilizan para planificar y, a veces, hasta ejecutar actos delincuenciales.
Así como esta idea, hay muchas cosas que nuestros políticos pueden hacer sin tener que recurrir al clientelismo, la demagogia y otras acciones comunes en nuestra sociedad. Solo basta con hacer las cosas bien y actuar.
También es un buen momento para que nuestro país tenga empresas recicladoras como industrias que generen ganancias tanto para ellos como particulares, como para los ciudadanos. La eliminación de los vertederos es un imperativo, y el trato de los desechos de todo tipo, así como la descontaminación de los caudales de los ríos que pasan por áreas urbanas, no puede esperar más.
Panamá es un país de bosque tropical, y ya eso conlleva facilidad para las enfermedades. Y ni hablar de las ciudades de Panamá y Colón, ubicadas en sitios que históricamente han sido complejos para la salud. No se puede jugar con este tema.
Es increíble que se pida a la población cosas que, por otro lado, no se hacen y son obvias. Ya en Brasil, el ejército se ha movilizado para apoyar las labores de salud ante el embate imparable de las enfermedades que transmiten los mosquitos.
De salud yo solo sé que debo tratar de mantenerme sano, pero eso no significa que debe ser un ciudadano aislado a estos problemas. Es un buen momento para que tú tampoco lo seas y aportes a solucionar un problema de todos.
Ingeniero de Sistemas