Nieve en la estación seca
He podido observar cómo algunos comerciantes han comenzado a condicionar la mente de los consumidores panameños, para inducirlos a realizar compras propias de fin de año, por lo que les hacemos un llamado a los consumidores a satisfacer primero sus necesidades dentro del seno familiar.
Si bien es cierto que todos queremos tener nuestras casas hermosas dentro de 120 días, tampoco es saludable para la economía familiar adelantarnos a la fecha y dejar de resolver nuestras necesidades de consumo por anticiparnos a las festividades de fin de año, ya que tenemos nuestra propia pirámide de prioridades.
Invitamos a nuestros lectores a la sensatez, a la mente fría y el corazón caliente para que las metas trazadas en el hogar no se antepongan ante la vorágine de la publicidad de fin de año, que ya se ve como la punta de un gran iceberg, de parte de quienes desean guiar nuestras vidas y pasarlas de compra en compra.
La superación ha sido a lo largo de la historia de la humanidad la verdadera y auténtica felicidad, el esfuerzo por lograr nuevos estándares de vida. Es muy saludable proceder a determinar prioridades y a utilizar las facilidades que ofrecen las empresas como abonos, clubes de todo tipo, separar mercancías y aprovechar los almacenes outlets, así como los planes 50 y 6, pero no es recomendable acceder al crédito que, por cargos de financiamiento, incrementan al doble el valor de los bienes a adquirir.
Dejarnos llevar como ratones por la música de la flauta, como el cuento “El flautista de Hamelin”, detrás de las promociones y ofertas, que son recursos muy propios de quienes quieren hacer diciembre desde agosto, descarta nuestras capacidades analíticas de consumidores y a su vez nos secuestran la fe en Dios, ya que el niño Jesús nació en la pobreza y estas festividades en los últimos lustros son más materiales que espirituales.
No permitamos desenfocar nuestra atención en nuestros objetivos de vida ni que nuestros tradicionales villancicos se escuchen poco ante el ensordecedor sonido de los parlantes que anuncian la llegada de las compras navideñas ya y no en diciembre, ya que nunca nieva en la estación seca.