Niñez en riesgo en Panamá
Para nadie es un secreto que esta es una de las realidades más duras para el gobierno de la ciudad capital, no hace falta ingresar a barriadas de bajos recursos para que esta situación nos toque a todos por igual, ¿cuántos de nosotros no hemos visto a estos menores de edad recurriendo a la caridad de las personas en semáforos, plazas y restaurantes? Estos seres que jamás sabrán lo que es ser niño, ya que las “circunstancias” de la vida no se los ha permitido y los obliga a sobrevivir de alguna manera.
¿Quiénes son los verdaderos responsables de esta situación que tanto nos afecta?
Mucho se ha hablado y escrito al respecto con pocos resultados positivos, son pocas las organizaciones religiosas y fundaciones sin fines de lucro que están direccionando esfuerzos para contribuir con nuestros niños en riesgo social, se supone que estos niños tienen padres que deberían velar por ellos, son los responsables de estas criaturas, pero en la mayoría de los casos no es así, nos encontramos con hogares disfuncionales, conformados por personas alcohólicas, drogadictas, delincuentes, etc. Muchos piensan que es el Estado quien debe velar por ellos y sus hijos… El Gobierno con la ayuda del Programa de la Beca Universal, ofrece unos cincuenta balboas mensuales a estas familias, con la finalidad de minimizar la deserción estudiantil de jóvenes entre 15 a 19 años, de cierta manera está contribuyendo a que estos padres se mantengan en esa comodidad y continúen con la cultura de que el Gobierno todo lo debe resolver.
El detalle está en que la situación no es solo responsabilidad del Estado ni de las pocas fundaciones, y mucho menos de las iglesias; este problema es de todos nosotros los ciudadanos que hacemos vida en este país.
Podríamos considerar que la labor social organizada por profesores, psicólogos, Iglesias, fundaciones y todos nuestros jóvenes graduandos de secundaria, se mantenga durante todo el año, de esta manera podríamos adoptar el papel de hermanos mayores para muchos de estos jóvenes y niños en riesgo social, ayudándolos con sus tareas, con orientación tanto para los niños como para sus padres, los cuales podrán tomar cursos y seminarios orientados a la familia, siendo estos supervisados por personal capacitado- especializado del Ministerio de Desarrollo Social, psicólogos, sociólogos y Policía de Menores. Me atrevería a decir que si el Estado pone en marcha un proyecto de esta naturaleza, en pocos años esta grave situación social habrá disminuido significativamente, solo debemos tener voluntad de tomar acción a favor de nuestro prójimo, por amor, no por dinero.
Cuando logremos esto, podremos decir que somos un país encaminado a un alto desarrollo social.
Estudiante de la Universidad Interamericana.