NINIS, ¿ellos o nosotros?
Hace unos días salió en las noticias un reportaje de que, según estadísticas oficiales, el número de NINIS (personas en edad productiva que ni trabajan ni estudian) ha crecido notablemente; yo me dije para adentro: Si los padres de familia no hacemos algo para corregir esto, ese número se multiplicará sin control.
La primera cosa que hay que ver es por qué existen los NINIS; estos personajes existen porque toda la vida han llevado una forma de vivir cómoda; seguramente son de familias con algún tipo de recurso, sin que sean acomodadas económicamente, o vienen de padres divorciados que tratan de ganarse su atención dándole todo lo que pidan o sobreprotectores que piensan que sus hijos son los más delicados y que cualquier cosa les hace daño y no los presionan para que salgan de su zona de confort.
Pues, por eso pregunto: ¿Quiénes son los NINIS? ¿ellos o nosotros?; mi sincera respuesta es que los NINIS hemos sido nosotros los padres de familia; nosotros hemos caído en el error de que NI los hemos educado correctamente en cuanto a sus actitudes, NI hemos tenido suficiente carácter para que cultiven y exploten sus aptitudes.
Imaginen lo que pasa en la casa de un NINI; la mamá le dice que lave el baño; pasa ese día y no lo hace, pasa el siguiente día y no lo hace, pasa el tercero y la mamá en vez de exigirle a su hijo o hija que cumpla con lo encomendado lo que hace es que ella misma lava el baño y así con los otros deberes de la casa; entonces la casa siempre se ve limpia, pero lo que está lleno de polvo y suciedad es el carácter y responsabilidad de ese o esa al o a la que se le asignó la tarea y no la hizo; esto es tan triste como grave.
Más allá, cuando se les empiezan a restringir los beneficios, entonces sale siempre un defensor diciendo que ese o esa NINI está muy pequeña, que pobrecita y demás. Este es el problema; nosotros no hemos tenido el carácter para ponerles límites y que aprendan que para tener privilegios primero hay que cumplir con las responsabilidades para que estos privilegios se ganen. Hemos buscado la ruta más fácil, la que nuestros padres no tomaron con nosotros, y les hemos dado todo lo que piden, convirtiéndonos en víctimas del mundo consumista que existe hoy día.
Soy de la vieja escuela; esa que era de pocas palabras y donde el mejor sicólogo tenía forma alargada y era de cuero preferiblemente; de mi época yo creo que no hay ningún NINI; pero ahora hay muchos y la plaga sigue esparciéndose. Mi pregunta es entonces: ¿prefieres ser cómplice o combatir este mal?