No cree en la resurrección
Monseñor Emiliani, casi siempre leo su columna y medito las contestaciones a las cartas que le mandan. La semana pasada, un señor le escribió y le dijo que él no creía en las procesiones. Que tenía recuerdos negativos de las mismas, porque seguían a un Cristo azotado, golpeado, manando sangre y para rematar, el Viernes Santo, en un sepulcro. Y usted con mucha delicadeza lo conduce al Cristo Resucitado, culminación de la celebración de la Semana Santa. Pues yo hoy tengo que decirle esto: Yo no creo en la resurrección de los muertos. Y me quedo con el Cristo muerto de las procesiones de Semana Santa. Ese Cristo refleja nuestra realidad, lo que somos, lo que hemos vivido, el hambre, la violencia, la marginación y exclusión social. Ese Cristo muerto en la cruz nos recuerda lo que pasa todos los días, los muertos por asesinato y una gran capa de impunidad. Nadie fue detenido y juzgado por el asesinato de Jesucristo. Pues hoy igual, un enorme porcentaje de homicidios quedan sin que se descubra a los asesinos. Y luego la explotación de los pobres por los grupos de poder. Y qué decir de la corrupción tan espantosa. Yo no creo en el Cristo Resucitado porque no hace nada. ¿Dónde está Dios ante tanta injusticia y tragedias? ¿Qué hace él ante tanta muerte violenta? Mire, yo estoy atravesando por una crisis emocional severa y ante tanta maldad no creo en nadie. Tampoco creo en un Dios que se queda arriba contemplando todo y sin hacer nada. Fui profesor muchos años. Ya me retiré. Vivo solo. Me he apartado de mi familia. Ya mis hijos están casados. Mi mujer se fue con otro señor y eso fue mejor para todos.
Estimado señor, su angustia es grande. Usted se ha enfrentado cara a cara con el sufrimiento de mucha gente y lo ha asimilado. Me complace conocer a alguien que siente el dolor del pueblo como propio. Que experimenta hasta la médula del alma la tragedia del pueblo. Y ha sabido usted interpretar bastante bien por qué la gente, sobre todo pobre, acude tan masivamente a las procesiones de Semana Santa. Yo sí creo que muchas personas se identifican con el Cristo Crucificado porque se ven en él reflejados. Que se compadecen del que murió asesinado en el calvario, porque ellos han vivido la tristeza de tener familiares muertos violentamente.
Y creo en un Cristo Resucitado que vendrá a juzgar a vivos y muertos y su reino no tendrá fin. Creo en un juicio final donde se juzgará por las obras a la gente, y allá no habrá impunidad de ninguna clase. Creo en un Dios compasivo, misericordioso pero justo y que no dejará escapar cualquier fechoría al menos que hubiera arrepentimiento. Por eso asisto y vivo intensamente las procesiones de Semana Santa siguiendo a Cristo crucificado y muerto por nosotros, pero vivo plenamente la Vigilia Pascual, la misa de la Resurrección. Creo firmemente que él vive y con él somos invencibles.
Monseñor