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No debe nunca doblegarse por nada


Rómulo Emiliani, cmf. (opinion@epasa.com) / Monseñor.

¿Quién en la vida no se ha encontrado con obstáculos? ¿Quién en la vida no ha tenido problemas? Quiero animarlo a que viva firme y fuerte, a que se mantenga siempre de pie, andando por la vida. No permita que las tribulaciones de la vida lo dobleguen nunca. La vida nos trae muchos sinsabores, problemas, dolores, tragedias, situaciones difíciles. Debe estar preparado para todo eso.

Duele mucho que a uno en la vida no lo comprendan, que no valoren lo que uno hace, que no le den gracias por las cosas que con tanta bondad y generosidad hacemos, más aún si esto sucede con nuestros hijos, familiares, con aquellas personas más cercanas, los prójimos, los “próximos”. ¿Verdad que lo que usted hace de bien lo hace por amor y mientras más ama, más desinteresadamente hace las cosas? ¿Verdad que lo que busca en el fondo es que los demás estén bien? ¿Verdad que lo hace por amor a Dios? Pues mire, le voy a decir un secreto. Cuando no se lo agradecen y no se lo reconocen, es cuando más va probar si está amando con amor de verdad, si está velando por el bien de los otros o es un amor egoísta, un amor interesado, “comercial”, que espera recompensas. La incomprensión es parte de la vida.

Usted también ha sido una persona que no ha comprendido, porque algunas veces ha olvidado los favores que le han hecho. También alguna vez ha sido malagradecido con el mismo Dios que lo ama y con algunas personas. Repase los favores que ha recibido y verá que muchas veces no ha sido en verdad agradecido. La incomprensión estará ahí muchas veces, pero usted no se va a doblegar. ¿Verdad que va a seguir amando cada vez más? ¡Hay tanto por hacer y tantas personas que amar! No porque aquella no le dio las gracias o porque la otra no fue comprensiva con usted o porque otro le pagó mal, usted va a dejar de amar. ¡Siga amando! Muchas veces le darán las gracias, otras no. La satisfacción de haber hecho algo bueno por los demás es maravilloso.

Puede ser que usted tienda a doblegarse cuando fracase en un negocio. ¡Ah! Usted sabe que el dinero y los negocios están en segundo lugar. En primer lugar está el amor, ¿verdad? Y dice Jesús: “Busquen primero el reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura”. ¿Por qué usted toma tan a pecho los negocios? ¿Se llevará al otro mundo algo de lo que ha ganado aquí? Ninguna persona que ha triunfado en los negocios ha triunfado siempre, sino que ha tenido sus fracasos y estos son buenos para aprender. Todos hemos padecido de problemas. Recuerda a Jesús, quien se mantuvo firme en toda circunstancia. Pídale ayuda a Dios y no se olvide que ¡Con Dios usted es… Invencible!

Monseñor.