No es servicio público, es pura violencia
Cerca de mi casa hay un museo, estatal, con un bellísimo y enorme parque y un palacete que solía ser, años atrás, residencia de una sola familia. Pero cuando tengo que andar esa calle, prefiero la vereda de enfrente, en donde hay casas privadas. No por razones ideológicas, ni proselitistas, simplemente para no ensuciarme los zapatos con la caca de los perros que nadie limpia, en la vereda a cargo del gobierno, y luego llevar ese olor por todas partes. Entretanto voy cavilando si será que todo el Estado es caca. Eso sí, los que transitamos por allí somos "público" y el "sector privado" nos da un mejor servicio.
Decía Santo Tomás que la propiedad privada (que nace, naturalmente, del mercado) es superior "porque cada uno es más solícito en la gestión de aquello que... le pertenece que en lo que es común a todos... pues cada cual, huyendo del trabajo, deja a otro el cuidado de lo que conviene al bien común... (y) porque el estado de paz... se conserva mejor si cada uno está contento con lo suyo".
Prácticamente toda actividad es un servicio público. Los zapateros no trabajan para sí sino para reparar zapatos a sus clientes, el público, y lo mismo hacen los bancos, sirven al público. Ahora, estos servicios ¿deben ser brindados por el mercado o por el Estado, vía la coacción basada en el monopolio de la violencia estatal?
La eficiencia se produce cuando las relaciones son voluntarias y cada uno maximiza su beneficio. Por ejemplo, cuando una persona compra un auto, gana porque lo prefiere al dinero que entrega a cambio, pero también gana quién vende, ya que éste prefiere el dinero. Por el contrario, cuando las relaciones son forzadas (como los impuestos), una de las partes no maximiza su beneficio, por eso ha sido forzada, porque no lo haría voluntariamente; ergo, no son relaciones eficientes.
Es decir, que mientras que la actividad privada se basa en el acuerdo mutuo y voluntario "los poderes públicos pueden imponer obligaciones de servicio público", dice la Unión Europea, que tiene un criterio bastante "liberalizador", es decir, que el Estado puede utilizar el monopolio de la violencia para imponer lo que le parece justo que, por cierto, como surge de la violencia, es necesariamente destructivo.
Además de la totalitaria "Ley" Habilitante que da a Chávez poderes casi totales por 18 meses, la Asamblea Nacional, sancionó la llamada ley de instituciones del sector bancario, que tipifica la actividad bancaria como un "servicio público" y declara los bienes y personas jurídicas del sector de "utilidad pública".
Pero esto es poco comparado con que, parece que para Chávez, hasta los niños son de "utilidad pública" (léase esclavos), y ha propuesto que, a partir de los tres años, pase la patria potestad de los padres al Estado. Así, no sorprende que algunos piensen enviar a sus niños fuera, como los 14,048 (la Operación "Pedro" Peter Pan, ejecutado por monseñor Bryan Walsh, de las Caridades Católicas) que zafaron de la Revolución cubana porque sus padres los enviaron a EE.UU. donde vivieron en campamentos y hogares a la espera de sus familiares. Si no llegaban, los niños eran enviados a hogares sustitutos u orfanatos. Uno de ellos es hoy alcalde de Miami. Ese sí que fue, doloroso por la separación familiar, un servicio público.
*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
