¡No es suerte!
Si le preguntan al panameño en la calle como está su economía personal de seguro responderá que el dinero no le alcanza para cubrir todas sus necesidades.
La realidad es que el costo de la vida se ha incrementado y las condiciones del mercado han disparado los costos de los servicios básicos.
Los gastos fijos pueden mermar la economía del hogar porque no es opcional sino obligación comprar alimentos y pagar la mensualidad de la casa. Es más muchos panameños incluyen religiosamente en su presupuesto el pago de la letra del automóvil y la mensualidad del colegio de sus hijos.
Además es inevitable enfrentar cada 30 días los recibos de la luz, agua, teléfono y hasta el cable de televisión.
Cada quién ajusta su gastos de acuerdo a sus ingresos.
También hay que incluir en esa lista de egresos otros gastos como salidas al cine, visita a restaurantes y paseos al interior del país, entre otros.
No se puede negar que existe un alto porcentaje de la población que devenga un salario mínimo, pero aún así muchos de los gastos mencionados anteriormente forman parte de su diario vivir.
Cuando se utilizan argumentos políticos para hablar de estos temas se pierde un poco el sentido de la realidad.
Si el país estuviera tan mal como lo pintan, los centros comerciales no estarían a su capacidad y las distribuidoras de automóviles estarían quebradas. Los ciudadanos también están mejorando su calidad de vida.
Algunos indicadores alejados de la política confirman que la venta de automóviles no se detiene y los préstamos hipotecarios subieron en lo que va del año.
La vida está más cara, sin embargo la economía del país (10.5%) ofrece mejores oportunidades para todos.