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No a evasión fiscal


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El primer día de enero de 2012 entró en ejecución el convenio de Panamá y Francia suscrito para evitar la doble tributación fiscal y formalizar el intercambio de información impositiva. Por conducto de este acuerdo, Francia puede conocer si en los bancos o agencias financieras de Panamá existen depósitos monetarios de evasores tributarios de nacionalidad francesa. La identificación de los evasores fiscales es de responsabilidad francesa, pero si existieran pruebas del hecho, Panamá cumplirá con el compromiso de informarlo a Francia. Estas precisiones son importantes para esclarecer la información de Le Monde , sin confirmación de fuentes gubernamentales, acerca de una nueva inclusión de Panamá en la denigrada relación de paraísos fiscales.

Cuando el presidente Ricardo Martinelli se reunió en París con el entonces presidente de Francia Nicolás Sarkozy, este reconoció nuestros avances de transparencia bancaria y declaró que Francia no tipifica Panamá como paraíso fiscal. Con ocasión de su entrevista con el presidente Martinelli, el actual presidente François Hollande podrá revisar la información contradictoria de Le Monde . Martinelli se ha entrevistado en la gira europea con inversionistas holandeses, belgas y franceses invitándolos a sumarse a la oleada de empresas internacionales establecidas en Panamá. La pregunta elemental es ¿cómo se puede simultáneamente invitar a inversionistas leales al fisco de sus naciones y acoger también a evasores? La contradicción echa por tierra cualquier intento de presentarnos como paraíso fiscal. Si Francia quisiera conocer la presencia de evasores en el Centro Bancario, le bastaría activar el convenio de intercambio de información fiscal.

El problema de la evasión fiscal francesa procede del incremento de impuestos a los grandes contribuyentes del gobierno socialista de Hollande. Magnates de la empresa privada, populares actores cinematográficos han emigrado a Bélgica, Rusia y otros países, entre los que no se encuentra Panamá, en protesta por la nueva carga tributaria que consideran excesiva. Han resuelto el problema, o al menos creen que lo han resuelto, emigrando a otros países y naturalizándose en algunos casos. La búsqueda de regímenes tributarios menos onerosos concierne solo a ciudadanos franceses. Ellos deberán afrontar las leyes francesas hechas para franceses.

Panamá ha elevado la antigua dirección de Ingresos al rango de autoridad para fortalecer su autonomía en la cobranza de impuestos y la persecución del fraude fiscal. La autoridad tiene potestades para supervisar a contribuyentes nacionales y extranjeros en Panamá, no a las personas naturales y jurídicas fuera del país, donde deben cumplir sus obligaciones tributarias. Sin embargo, colaboramos con los países regidos por el sistema de la doble tributación. Hemos formalizado y protocolizado el intercambio de información fiscal. Sobre la base de los compromisos internacionales, el ministro del MEF, Frank De Lima, ha señalado que el Gobierno de Francia anualmente emite un informe sobre países calificados como paraísos fiscales. Si existe otra información oficial francesa sobre supuestos paraísos fiscales, debiera hacerse a través de canales gubernamentales, no por informaciones periodísticas que no toman en cuenta el compromiso de Panamá y Francia en materia tributaria.

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Viernes 14 de agosto de 2026