No ha pasado nada, todo es legítimo
En el devenir de nuestra realidad nacional, en estos días, ocurrió la separación de un ministro de Estado a petición del mandatario de turno.
Este hecho en sí debe ser de lo más ordinario en el quehacer gubernamental. Hay que rotar a los ministros constantemente. Es Iógico que los que quedan aplicarán aquello de que cuando veas Ias barbas de tu vecino... pon las tuyas en remojo.
Se barrunta que con el tiempo se harán otros cambios y sucederá al gusto del que los colocó en esos puestos.
Todo esto es legítimo y está dentro de Ias facultades constitucionales, así que destituir a un ministro es acto de libre remoción, como ha sucedido...
Por otro lado en todos los gobiernos de nuestra historia republicana se han dado estos cambios.
Por todas partes vemos que ocurren cambios, no solo dentro de nuestro país, sino en otros gobiernos del continente, por tanto, Io sucedido per se no es para entrar en alarmismos ni para predecir catástrofes inmediatas en nuestra siempre incipiente democracia.
Lo que sí puede haber impresionado a muchos ha sido la forma que se ha usado para ejercer tal facultad.
Por las fotos y por toda la información dada durante todos estos meses, se asumía que existía una relación armónica entre estos dos personajes de amistad, tolerancia y se Ilegó a decir que la alianza estaba más sólida que la del peñón de Gibraltar y de repente no es así y vienen estas sorpresas.
Aquí nos viene a la mente el dicho: Así paga el diablo a quien bien le sirve. Por otro lado, las explicaciones que se dan para haber actuado con ese estilo brusco no convencen a nadie, y nunca sabremos cuál es la verdadera causa. Por eso dicen "son blancos y se entienden".
EI capítulo 20 del Evangelio de San Mateo nos aconseja en estos momentos de esta manera, verso 25: "Pero Jesús los Ilamó y les dijo: -Como ustedes saben, entre los paganos los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos y los grandes hacen sentir su autoridad sobre ellos ... Pero entre ustedes no debe ser así, aI contrario, el que entre ustedes quiere ser grande, deberá servir a los demás, y el que entre ustedes quiera ser el primero deberá ser su esclavo. Porque del mismo modo el Hijo del Hombre no vino para que le sirvan sino para servir y para dar su vida en rescate por una multitud".
Vale la pena meditar estas palabras en estos momentos de zozobra que vivimos.
