No interrumpas al enemigo mientras se equivoca
Esta elección presidencial en Panamá dejará una lección para los candidatos del futuro. No importa cuan fuerte se crea que es la estructura partidaria, la verdad es que las mismas solo son una ficción.
Esa es la explicación de lo que sucede en los partidos de oposición. Lo que parecía una fácil victoria sobre un gobierno fuertemente cuestionado los últimos años, se ha convertido en un pasaje electoral de olvidar. El terror de cualquier asesor de campaña presidencial.
Lo primero es lo primero. Un candidato presidencial debe contar con un jefe de campaña muy particular. No puede ser un exsecretario. Debe ser un socio de negocios, con la suficiente solvencia económica para hablar con posibles donantes de tú a tú, que pueda hablar con los directivos y dueños de medios de comunicación de tú a tú, que pueda solicitar a los líderes naturales del partido la suficiente sinceridad para que las molestias hacia el candidato sean canalizadas hacia él. Por supuesto, él debe tener la capacidad política y administrativa de resolverlos sin que el candidato deba estar al tanto de la misma. ¿Tienen los candidatos de oposición en el liderato de sus campañas a personas con estas características?
Muchos, dentro de las campañas opositoras, pensaron que los medios de comunicación eran manejables como en el pasado. Una llamada telefónica neutralizaría las grietas paranas de los partidos y la disidencia sería reducida al olvido. Nada más equivocados. Las redes sociales, que no son tan decisivas para escoger al ganador como dicen algunos “expertos”, pero sí para potenciar las noticias, han hecho que los medios reflejen todo lo que sucede en el entorno de los candidatos presidenciales, por más que tengan alguna muy secreta admiración y respaldo por el mismo. La llamada es cosa del pasado. Todo se sabe.
Como estos pilares en el círculo más íntimo de una campaña política no fueron atendidos adecuadamente, dicho fallo es como una enfermedad mortal que se va comiendo la candidatura presidencial lentamente.
Algunas personas me dicen: “mira cómo repunta Juan Carlos Varela”. Quiero recordar que el vicepresidente de la República estuvo años de primero en las encuestas. Juan Carlos Navarro también lideró las mismas. Lo que está sucediendo ahora no es un repunte de alguno. Lo que realmente sucede es que los errores de uno se reflejan en el otro positivamente y viceversa. En realidad son campañas estancadas entre sus propios votantes y copartidarios.
LAS FACILIDADES QUE BRINDA EL SER DE LA CAMPAÑA OFICIALISTA CON SU CANDIDATO DE PRIMERO EN LAS ENCUESTAS POSIBILITA QUE EL ESCENARIO ACTUAL SE MANTENGA SIN MUCHOS CAMBIOS HASTA EL 4 DE MAYO DE 2014.
¿Qué va hacer el candidato de gobierno? Lo lógico. Va a repetir la estrategia del expresidente Martín Torrijos. Al ser muy diferente su estilo al del actual presidente, Ricardo Martinelli, creo que José Domingo Arias apostará por una o un candidato a vicepresidente con buena prensa y gran capacidad comunicacional. Alguien que registre muy bien en cámara y tenga una voz fenomenal en la radio. La idea será que asista a cuanta entrevista le pidan. Sin faltar a ninguna. Esta estrategia funcionó en la campaña del 2004, cuando Rubén Arosemena fue el encargado de estar en todos los medios y debates menores durante todo el día. Así se evitará que el candidato presidencial oficialista se desgaste y cometa un error que en este momento sería decisivo.
Es así. Los partidos políticos de oposición a estas alturas dependen única y exclusivamente de un error, ya sea del Gobierno Central, del partido Cambio Democrático como tal o en última instancia del propio candidato Arias.
Incluso preveo una enorme abstención del electorado juvenil y también del electorado opositor en caso que, llegado el momento, no exista posibilidad de que en una elección polarizada a dos candidatos sea derrotada la maquinaria electoral oficialista.
La forma estructurada y muy planificada en la que el Gobierno Nacional ha iniciado una serie de inauguraciones de obras en todo el país, la cantidad de proyectos que aún están por ser entregados y, sobre todo, las facilidades que brinda el ser de la campaña oficialista con su candidato de primero en las encuestas posibilita que el escenario actual se mantenga sin muchos cambios hasta el 4 de mayo de 2014.
Por eso, los estrategas del gobierno van a ignorar todos los ataques que arreciarán a partir del mes de enero, más hacia el candidato que al presidente de la República. Esto le permitirá a este último buscarlos y tratar de distraerlos de su objetivo político. Mientras tanto, en la campaña de Arias, a modo de oración diaria y obligatoria, todos los días hasta mayo se repetirán: “No interrumpas al enemigo mientras se equivoca”.