No jueguen con la comida
Las cosas que pasan en el mundo son increíbles y en algunos casos muy extrañas. Parece mentira que a pocos días de concluir la Cumbre Nuclear en Corea del Sur, los países tengan que ponerse en estado de alerta por los movimientos y pruebas que realizará en los próximos días Corea del Norte.
Lo peor de todo es que esto se dará cuando se creía que el nuevo líder de ese país, Kim Jong-un, iba a honrar un compromiso pactado con Estados Unidos, donde se comprometía a reducir sus ambiciones a cambio de 240 mil toneladas de alimentos que le permitieran al país sobrellevar la crisis en la que se encuentra.
Es aquí cuando las autoridades norcoreanas deben hacer un alto y meditar qué es lo mejor para su nación, mostrar un poderío militar o proveer a la población del ali mento que le hace falta.
Al parecer, Kim Jong-un no aprendió nada del trago amargo que tuvo que pasar el líder Kim Il-sung, cuando cerca de dos millones de personas perdieron la vida al estallar la primera gran crisis alimentaria, porque el mal tiempo provocó que las cosechas no se levantaran. La pregunta es ¿quiere Kim Jong-un, sacrificar nuevamente a su pueblo a cambio de demostrar un poderío bélico que hoy por hoy es respetado y temido en el mundo?
La prueba está en que tan pronto se ha dado a conocer la medida que tomará Estados Unidos contra Corea del Norte, ha propiciado que la comunidad internacional exija que corrijan el camino y evite que se le otorgue una declaración presidencial de condena de la Organización de las Naciones Unidas, en la que consideró la acción una violación de la citada Resolución 1718 de su Consejo de Seguridad.
Es preocupante que la paz no llegue a la península con esta clase de amenazas misilísticas y que no se haga nada por favorecer a una población que busca salir adelante.
