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No a la xenofobia

Por: Redacción 21/09/2014

La posición del gobierno y de su aliado PRD exhala xenofobia antes que argumentos convincentes sobre la presencia de indocumentados en nuestro país. La eliminación del programa Crisol de Razas produciría efectos contrarios a la regularización de extranjeros, dado que se presta a interpretaciones incompatibles con el origen histórico de Panamá. Crisol de Razas legalizó la presencia de personas nacidas en Sur y Centroamérica, que entraron con visa temporal de turismo, pero al caducar la visa se quedaron en el país.

Las ferias migratorias legalizaron la presencia de personas carentes de estatus. El ministro de Seguridad, Rodolfo Aguilera, confirmó en la Asamblea de diputados que solamente nueve extranjeros regularizados cometieron delitos en el territorio nacional, mientras que, al regularizar su estatus, miles de suramericanos y centroamericanos se han establecido aquí trabajando honestamente, gracias al programa creado por el gobierno de Martinelli.

Panamá se negaría a sí mismo si proyectara una imagen xenofóbica simplemente por ojeriza del gobierno panameñista a las leyes aprobadas en el gobierno anterior. En la construcción del Canal trabajaron obreros de las Antillas, españoles, chinos, irlandeses, porque no hubo suficiente mano de obra local para participar en el gran proyecto. Ratificando la apertura cosmopolita a personas no nacidas en territorio panameño, arribaron judíos sefarditas, griegos, italianos, españoles, paquistaníes. Ellos fundaron empresas que contribuyen al desarrollo económico. Sus hijos y nietos nacieron en este país, y se arraigaron profundamente en la sociedad panameña contemporánea. ¿Se atrevería alguien a negar las ventajas derivadas en el orden económico, cultural, social, por foráneos que escogieron Panamá como su país de elección?

La xenofobia alentada por Arnulfo Arias pertenece a un pasado reprobado por la historia panameña. El primer presidente de la República de Panamá Manuel Amador Guerrero y el jurista Eusebio Morales vieron la luz en pueblos colombianos. Las raíces familiares de Belisario Porras, Omar Torrijos, Ricardo Martinelli, Juan Carlos Varela arrancan de la Nueva Granada y Europa. Más aún, en el proceso de la separación de Colombia, apostaron por Panamá, los colombianos de origen como Manuel Amador Guerrero, Eusebio Morales, el general Huertas, sus oficiales y soldados, casados con damas panameñas. Aquí lucharon por la fundación de Panamá. Aquí dejaron sus huesos y cenizas.

Por supuesto, las autoridades del Servicio Nacional de Migración deben investigar los antecedentes policivos de los que desean regularizarse en forma temporal o permanente, a través de las ferias o por los trámites ordinarios, siempre y cuando se dediquen a actividades lícitas. Al registrarlos a través de los canales migratorios, podemos saber quién es quién, a qué se dedican y dónde residen los nicaragüenses, dominicanos, colombianos, etc. Actualmente, soportamos un fuerte flujo migratorio centroamericano debido al dólar y a las posibilidades laborales que no encuentran en sus países. Sin embargo, debemos mantener el derecho de elegir al migrante en función de las falencias en labores técnicas especializadas. Se detecta el ir y venir de mujeres nicaragüenses que trabajan en el servicio doméstico. Las familias panameñas tienen derecho a conocer los antecedentes de personas extrañas que entran a sus hogares. No saben las familias si están durmiendo con el enemigo, como se dice. Hay que frenar, por otro lado, la llegada de mujeres dedicadas a la prostitución. Tenemos baja calificación por el delito de trata de personas. Existen amplios márgenes legales para que podamos seleccionar a los migrantes bajo parámetros laborales.

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Jueves 6 de agosto de 2026