No más controles
Economistas universitarios, ganaderos y usuarios coinciden en solicitarle al gobierno panameñista que no extienda a seis meses más el periodo del control de precios. En el foro “Control de precios y su impacto en la sociedad”, organizado por el Colegio de Economistas de Panamá y la Universidad Latina, se analizaron los resultados de la medida gubernamental que ha causado rechazo unánime de productores, intermediarios y vendedores solamente en un mes de aplicación.
El presidente del Colegio de Economistas y decano de la Facultad de Negocios de la Universidad Latina, Olmedo Estrada, manifestó que el control conlleva distorsiones a la economía, que ya se han presentado. El economista Raúl Bethancourt se expresó en sentido contrario a los fines sociales del decreto del presidente Juan Carlos Varela, al señalar: “Me sigo preguntando si realmente el decreto se diseñó para los más pobres o para los más ricos, porque las capas medidas son las que siguen cargando con todos los aumentos”.
Los consumidores comprueban que no hay huevos y escasean las papas en los abarrotes y los supermercados. Hay arroz que despide el olor de las cosas rancias. Encima de esto, la cosecha nacional de arroz bajará a la mitad del área de cultivo del año pasado, según advirtieron los agricultores, lo que obligará a comprar el producto en el extranjero para cubrir la demanda. Si el precio de la importación resultara superior al controlado por el Gobierno, será difícil que alguien venda por debajo de lo que compró.
A muy pocos escapa que los productos bajo control estatal van a subir con los precios de la nueva tarifa eléctrica, que el gobierno panameñista demora en anunciar con criterio estrictamente político. Es de esperar que con el incremento de la electricidad en los costos de producción y expendio se transferirá el aumento a los compradores. Otro factor de incidencia negativa en la producción agrícola y ganadera es el fenómeno de El Niño que prolongará la sequía. La baja producción de energía en las centrales hidroeléctricas repercutirá en el mayor uso de energía térmica a mayores precios.
La conjunción de los factores analizados por expertos economistas más otros como las tarifas eléctricas y el fenómeno climatológico de la sequía de El Niño lleva a la conclusión de que el control de precios debe suspenderse antes de la agudización de la escasez de productos que nunca faltaban. Más aún, las pruebas consistentes de las distorsiones económicas desalientan las propuestas de incorporar otros productos al control de precios para impedir que generen más escasez, más inflación, en otros rubros. Hay que extirpar la gangrena para que no avance a otros órganos de la estructura económica.
El control de precios ha escrito la crónica de un fracaso anunciado. Una de las moralejas es de índole política: no se puede prometer lo que no se puede cumplir. El candidato presidencial J.C. Varela ganó las elecciones con una oferta demagógica. Las moralejas económicas son múltiples, según demuestran las evidencias. Las rebajas de precios son el producto natural del aumento de la producción de comestibles. Hay que realizar una gran transformación del sistema de producción agrícola y ganadera con el estudio de alicientes crediticios, tributarios, tecnológicos, pero no con el flagelo del control que no funciona en ninguna parte.