No más privilegios
Una vez más, miembros de la clase política panameña demuestran que sus intereses tienen mayor importancia que los de la población y que su propósito de ocupar un escaño en la Asamblea Nacional de Diputados no necesariamente es la búsqueda de mejores leyes para el país. Que en los últimos 18 meses, 53 diputados hayan hecho uso de su privilegio de introducir vehículos al país sin pagar impuestos por la suma de 375 mil dólares, resulta una desfachatez mayúscula.
Aunada a esta prebenda constituida en la ley, los diputados reciben salarios exorbitantes y gastos de telefonía, por lo cual resulta inadmisible que no hagan frente a esta obligación con el fisco, tal y como lo hace el resto de los panameños.
En el recuerdo quedaron las promesas de un cambio en este órgano del Estado, que incluía la eliminación de los privilegios, como una manera de adecentar y levantar la tan golpeada imagen de esta institución.
Urge una transformación dentro de la Asamblea Nacional y que se ponga un freno al abuso de estos beneficios por parte de los diputados para que, quienes aspiren a representar a sus electores, sean impulsados por una verdadera conciencia cívica.
Este sueño eterno no se hará realidad si la población espera cada cinco años para castigar con el voto a sus diputados. Hay que exigirles cuentas todos los días.
