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No permiten filtrar profesionales aptos para doctorados en ciencias


“Lo que sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos es el océano”, así reza uno de los refranes del famoso matemático y físico británico Isaac Newton; y que se aplica como anillo al dedo a profesionales que estudian un doctorado en Ciencias Matemáticas o Economía en nuestro país, y los vacíos académicos son como un abismo.

Es inquietante escuchar de los propios labios de reconocidos profesores y catedráticos universitarios de Panamá, que el sistema es el culpable de graduar individuos en doctorados que requieren del manejo de las ciencias matemáticas, economía, o ingeniería por ejemplo, siendo licenciados en ciencias sociales, y que van dando tumbos durante toda la especialidad.

Como dice otro conocido refrán, el papel aguanta todo, es posible, pero los resultados serán los que hablarán por las personas. Ser un especialista en Medicina toma unos 5 años, poco probable tratar en año y medio lograr ser médicos, y obtener este título honorífico (doctorado) que conceden las universidades a una persona eminente.

En la actualidad en algunas universidades del país que dictaban la mencionada especialidad están suspendidas; mientras que las que permanecen activas no cuentan con la matrícula necesaria para funcionar.

Estudiar doctorado en Panamá requiere de varios miles de dólares, una cifra muy atractiva para los propietarios de estas instituciones de enseñanza superior, que no cuentan con el filtro necesario, sobre todo en especialidades que requieren de conocimientos en ciencias matemáticas, como ocurre en otras universidades del hemisferio.

Es importante señalar que cuando no habían proliferado las universidades particulares, la Casa de Octavio Méndez Pereira mantenía con los pies en la tierra a sus estudiantes; los bachilleres en ciencia eran quienes podían optar para casi todas las áreas; mientras que bachilleres en comercio o letras se limitaba su ingreso en actividades como Medicina, Arquitectura e Ingeniería, esta ultima en la Universidad Tecnológica.

En la actualidad nada impide a un bachiller en comercio optar por la carrera de Ingeniería o de Arquitectura, ya que las universidades particulares no requieren especialidad en ciencias para el ingreso en estas profesiones. De igual forma con los estudios interdisciplinarios: Que se realiza con la cooperación de varias disciplinas (arte, facultad o ciencia), no es un requisito dominar las matemáticas, finanzas o ingeniería.

No obstante, los resultados saltan a la luz, ya que los profesores que no se adapten a las limitaciones de sus estudiantes no son nuevamente llamados a dictar las cátedras, esto es más común en las universidades particulares, donde estos profesionales son evaluados por sus discípulos y de ello depende su permanencia en el puesto.

Podríamos mencionar como una de las principales causas de estas anomalías académicas, cuando los padres de familia son quienes seleccionan la especialidad de su acudido, en la secundaria, sin imaginar la profesión que su hijo elegirá en el futuro, y que los cimientos académicos son tan importantes como los de una edificación.

Según las pruebas internacionales del Programa de Promoción de la Reforma Educativa de América Latina y el Caribe (PREAL) del año 2009, la calidad educativa en Panamá está por debajo del promedio en América Latina, aunque la matrícula es alta: 79.7% en los colegios del país.

Un llamado de atención a las universidades más importantes del país, la de Panamá y la Tecnológica de Panamá, que fiscalizan y aprueban los planes de estudios del resto de las universidades.

Las autoridades del Ministerio de Educación deben estar vigilantes de la actualización curricular de sus docentes, y que en realidad están asumiendo su papel de facilitadores.

Periodista.