No se trata de cambiar la historia, sino de analizarla
Entre los deseos de los istmeños estuvo mejorar la educación, desafiando las amenazas que habían efectuado los colombianos al no implementar una buena educación en Panamá. Es necesario enfatizar que para efectuar cambios en materia educativa se necesita de complementos que fortalezcan lo social, cultural de sus ciudadanos, mejorando el nivel académico que brinde mejores oportunidades a los estudiantes.
Dirigir un esquema educativo es bastante cuestionable, desarrollar tecnologías y procesos logísticos significa un mayor aprovechamiento de recursos mejorando el sistema de estudio sobre las relaciones de Panamá con Estados Unidos. Es justificable que la historia no se pueda cambiar, los hechos históricos con que se dieron los acontecimientos desde el descubrimiento del Istmo en 1501 hasta la actualidad no se puede modificar, pero no es de mayor cuestionamiento dividir los periodos con que se divide la historia de nuestro país. Los libros de Historia se dividen en cuatro grandes etapas: historia antigua, media, moderna y contemporánea.
Es prudente que aprendamos a conocer los lazos biográficos históricos que nuestra nación tuvo y considero que debería ser de la siguiente manera: Panamá en la etapa prehispánica, hispánica, el periodo independentista y unión a Colombia, Periodo Republicano y Modernista.
Los hechos que se dieron el lunes 17 de septiembre pasado, cuando estudiantes institutores efectuaron una protesta, no mantienen el nivel de aceptación positiva porque la historia no se puede obviar, pero es necesario conocer que nuestra historia tiene periodos o etapas que deben analizarse. Lo formal sería tomar como ejemplo los desenlaces históricos-biográficos que vivió el pueblo de Israel. Posteriormente la etapa concluyente es el periodo de transformación social, cultural y religioso vinculado a lo político, militar y cultural cuando se dividió Roma. Es notable que la historia universal sea única. Pero está ligada a periodos en que las naciones del viejo continente sembraron raíces con la llegada del primer europeo a tierras americanas (Cristóbal Colón). La violencia, el desempleo, los altos índices de delincuencia, jóvenes embarazadas y otros problemas sociales, cada día, agobian a la juventud.
El problema no radica en qué colegio se estudia, sino en prepararse más. Podemos hablar de historia, geografía, pero todo depende de la unión entre padres de familia, educadores y estudiantes, donde busquen alternativas para acrecentar ideas y cambios positivos en la educación nacional.
Periodista.