No seamos cristianos solo en Semana Santa
Todos los mortales de la tierra tenemos un gran amigo; lo tenemos colocado en la pared de nuestras casas, sea en la recámara o en algún otro sitio de nuestro techo; salimos todos los días hacia nuestros centros de trabajo o cuando vamos de viaje, ni siquiera lo volteamos a ver.
Generalmente ignoramos su existencia o cuando regresamos en la noche de nuestras actividades, igual, el amigo en la pared de nuestro hogar nos mira con una gran ternura, esperando de nosotros un bueno como estás, gracias por cuidarnos y nosotros como siempre desinteresados, como siempre.
Como somos los seres humanos de egoístas, poco importa; pero cuando nos pasa algo malo, sea cualquier calamidad o estamos angustiados por los vaivenes de la vida, al primero que recurrimos es a nuestro amigo y lo más grave del caso, lo hacemos, para reclamarle, según nosotros, su indolencia, su abandono y como siempre la peor de la argumentación, “Dios mío ¿por qué me has abandonado?
La verdad es que somos uno caras duras. Si somos lo que somos, se los debemos a él, quien siempre ha estado presente, cuidándonos y vigilando nuestros sueños durante las noches.
El día siempre empieza con ganancia, amanecemos vivos y ni siquiera una mirada de agradecimiento por su amistad.
Dicho de otra manera somos una partida de mal agradecidos, pero cosas de la vida, hasta eso nuestro amigo siempre, nos los perdona.
Estamos en la Semana Mayor, para los que nos entienden el mensaje, la semana de la Liberación, del más grande personaje revolucionario que hizo del amor por la humanidad su gran Pasión y como si fuera un asunto de moda o modismo.
Nos vestimos todos de Semana Santa; nos recordamos de nuestro amigo, el redentor, del más grande humanista y de la noche a la mañana, somos los más ferviente cristianos en las calles.
El cristianismo no es un asunto de moda o de época; no mis estimados lectores, es acción humanista y solidaria que debe practicarse todos los días.
Es luchar a diario contra la arrogancia, la vanidad, es querer al prójimo; luchar contra la miseria, el hambre, contra las guerras que causan tanto daño a la humanidad, darle la mano al amigo cuando está caído; en fin el cristianismo es actuar como si fuéramos Dios, por eso fuimos hecho a su imagen y semejanza.
Dejemos de ser cristianos de Semana Santa y hacer de él, nuestra forma de vivir el día a día.
Abogado.
