No tienen sentido de la realidad
¿Se imaginan a tres o a cuatro senadores españoles utilizando los servicios sanitarios, eso de hacer algo codo con codo mirando para el techo, y cada uno con un intérprete detrás sujetándole el “pinganillo” –de la oreja, claro- porque uno es vasco, otro catalán, otro gallego y el otro de cualquier otra región de España? No se rían.
Sus señorías, pertenezcan a la región autonómica que sea, mientras charlan por los pasillos, toman en los bares o se relajan en los gimnasios, piscina y saunas, hablan en el castellano común a todos los españoles. Y como de lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso, en el Senado español se ha impuesto que cada senador pueda hablar en la lengua de su autonomía.
El catalán, vasco, gallego o valenciano ya se utiliza en los plenos para lo cual se necesitan 25 licenciados en traducción a los que se les paga el viaje, y su estancia con dietas, amén de sus honorarios, lo que supondrá un coste añadido al erario público de 350,000 euros cada año. Cada sesión supondrá un desembolso de 12,000 euros.
Que los senadores se ocupen de estos temas con la crisis que padecemos, con más de cuatro millones de parados, las pensiones congeladas, el recorte de salarios a miles de trabajadores, esto clama al cielo. Lo peor es que, una vez conseguido ese disparate en el Senado, ya comienzan a pedirlo para que se implante en el Congreso de los Diputados, lo que es contrario a la Constitución, que declara al castellano lengua común que han de hablar todos los ciudadanos.
El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, en un alarde de incoherencia, propuso que los senadores hablen en su lengua materna y que luego ellos mismos traduzcan lo que han dicho.
Cuando las academias de la lengua de 20 países americanos se reúnen, esfuerzan y trabajan en común por la conservación de una lengua que ya hablan más de 400 millones de personas y que es la segunda en Estados Unidos y en Brasil, parece de aurora boreal que nuestros representantes en el Senado, que es Cámara territorial y no Cámara de las autonomías, ignoren la tendencia en un mundo globalizado que se comunica por Internet y que en el propio Parlamento de la Unión Europea, con más de 14 idiomas distintos, hayan reducido a tres las que se utilicen como medida de cordura y el enorme gasto de traductores de tantos países.
Mientras los paraísos fiscales permanecen en la impunidad, mientras se dedican billones de euros a gastos militares y a guerras absurdas, causan vergüenza e indignación nuestros políticos e instituciones. Como sucedió a los imperios que tenían a los bárbaros, no a las puertas, sino ya asentados en sus territorios y como “soldados” en sus legiones, se dedicaban a tañer la lira. En la metáfora inicial imagino que los intérpretes, cuando terminan, pero aún siguen hablando, se retiren un paso para que no les salpiquen.
