Noble causa
La cruzada personal del excampeón de boxeo Celestino “Pelenchín” Caballero para rescatar de los vicios de la calle a través del deporte a niños y jóvenes de Colón merece el más amplio respaldo. “Si Pelenchín pudo, todos podemos”, es el lema de esta constructiva campaña que apoya la Alcaldía de Colón y a la que debieran aliarse los ministerios de Seguridad, Gobierno, Educación, Desarrollo Social, Pandeportes, la Iglesia en general, las instituciones cívicas y las instituciones públicas y privadas que decidieran unirse.
Antes de ganar campeonatos y trofeos boxísticos de resonancia internacional y nacional, el púgil colonense conoció los dramas y sinsabores de los riesgos y tentaciones que asaltan a los niños y jóvenes de escasos recursos económicos para llevarlos al pandillerismo y a los antros del consumo y tráfico de estupefacientes.
Convertido en un exitoso boxeador por el temple de su ánimo, anhela que los colonenses de las actuales generaciones se enrumben por las actividades deportivas como antídoto a las asechanzas que se han multiplicado. El próximo domingo dará los primeros pasos de la campaña con la inauguración de una liga de fútbol de 10 equipos integrados por colonenses entre 7 y 17 años en una zona roja de altos niveles de violencia. Esta notable iniciativa debe ser aupada quizá a nivel nacional, dado que el problema de la delincuencia juvenil se proyecta en el país. A la nombradía deportiva de “Pelenchín” Caballero pueden incorporarse otras destacadas estrellas del deporte, como Mariano Rivera, Carlos Lee, y otros que, patrióticamente, deseen hacerlo.
El éxito de estos deportistas puede constituir un convincente estímulo para llevar a niños y jóvenes en situación de riesgo al campo del deporte, conceptuando que puede cambiarles la vida en forma radical, tanto económica como moralmente, y convertirse después en troncos de familias honorables. La campaña de rescate emprendida por “Pelenchín” será un monitor de experimentación encaminado a su proyección en otros lugares, entre los cuales la capital reclama a gritos la concreción de motivaciones deportivas concertadas.
Todos los días los medios de comunicación reportan homicidios entre pandilleros, ajustes de cuentas por narcotráfico, crímenes perpetrados por sicarios, a menudo menores de edad o jóvenes extraviados. No podemos mantenernos en la indiferencia ante esta crónica cotidiana de jóvenes asesinados por otros jóvenes. El Estado moviliza recursos humanos y materiales para perseguir el delito. Pero este esfuerzo no resulta suficiente para drenar la sangría de jóvenes panameños.
Iniciativas laudables como esta señalan el camino de la prevención del delito. La cooperación ciudadana permitirá la movilización de fuerzas vivas debidamente concertadas en la causa imperiosa de rescatar a niños y jóvenes. La prevención del delito debe formar parte de una cadena de rescate de la juventud a punto de ser seducida por el delito. Estamos a tiempo de lograr esta edificante meta de salvaguarda de nuestros niños y jóvenes. Ciertamente, si “Pelenchín” pudo, todos podemos, él derrotó por nocaut a los vicios callejeros. Ahora en este gran combate, está en juego el futuro de la juventud de todo Panamá. Manos a la obra sin tardanza.