Noriega y su silencio sepulcral
No hay nada más cruel que no morirse ansiando ello y ver como reptan por la memoria los recuerdos, generalmente los malos, cuales polillas que te carcomen poco a poco, desde el corazón hasta la corteza y no tener la fortaleza ni para espantarlas . Sentirse como alma en pena. Un hombre eterno. No quieran estar en el pellejo de Noriega, un anciano que, como Pinochet, ha visitado estrados internacionales y no como turista, sacándole las entrañas como retaliación a sus supuestos crímenes.
La naturaleza no nos dio la virtud del perdón, eso es falacia, si hay hermanos que se acuerdan con rencor el daño a un juguete o un cascotazo. Noriega por su halo misterioso o su impronta salida, no pudo dejar su casa en orden, por lo tanto se convirtió en la leyenda urbana de la maldad, méritos que no queremos discutir. Muchos criminales, hoy anónimos, se escudaban bajo su nombre para ejecutar sus tropelías, por el hecho de tener el control casi absoluto del país.
Es más algunos de los mártires del noriegato se inventaron sus historias e histerias para recrearse esa falsa aureola de perseguidos y así capitalizar canonjías políticas, sociales y económicas; muchos de ellos fueron hasta aliados (cofradía de sablistas, aduladores, chivatos , etc.) y amigos secretos.
Que peor castigo para él, que ser capturado y alimentado por su gestor político internacional, quien le aplicó la máxima que no tiene amigos sino intereses.
Repatriado con la incertidumbre que si le van a tirar flores o balas y peor aun no estar en las condiciones físicas de rechazarlas y luego ser arrojado cual piltrafa humana, a la jauría que festinará con su decrepitud y decadencia para rendirle el peor de los tributos, la humillación y el achaque de todos los crímenes perpetrados bajo su gestión de gobierno “de facto”; para algunos fue suficiente con su desarraigo en el purgatorio de otras cárceles por más de veinte años y otros consideran que ello es un ápice del mal que causó y debe ser incinerado en vida con leña verde . Convertido en un juguete político para divertirnos en navidad. Ocuparnos en la racionalización de que no se puede comparar los tiempos de Noriega con los de ahora. Refrescarnos la memoria. Que escena más patética. Otro aciago diciembre.
Sentimientos encontrados para aquellos que acudieron a una marcha blanca y se devolvieron llorando y palos, los que lucharon y no obtuvieron nada a cambio y hasta reniegan el haberlo adversado o aquellos que creyeron en su nacionalismo a ultranza y fueron engañados con sus discursos que simbolizaron el “oro de los tontos”. Los que ofrendaron sus vidas por algunas de estas motivaciones.
Hay quienes los motiva conocer el inventario morboso de los pecados inconfesos, a otros recrear e interpretar su silencio y aquellos que prefieren su mutismo para no verse enrolados en sus andanzas como cómplices. En lo recóndito de su ser está la elección de su postura, que puede ser interpretado como gesto de hidalguía o pacto de mafiosos, según la perspectiva de quien lo escrute.
Abogado.
