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Normas que rigen el debate


Milagro B. de Calvo (opinion@epasa.com) / Educadora

Como docente, considero necesario compartir con los lectores la importancia del debate y la realización del mismo. Un debate es una discusión, una controversia, una polémica, sobre temas considerados de mucha importancia. En este se invita a personas de reconocido prestigio y conocimiento sobre la temática a tratar.

El moderador desempeña un papel estelar, pues él asigna a cada invitado la oportunidad de participar, ofreciendo alternabilidad. El tema, aunque controversial, debe ser debatido con respeto y consideración a los criterios y opiniones de quien sustenta y a la posición que ostentar.

La responsabilidad de quien debate es presentar elementos de juicio que sustenten sus ideas y acciones. Aclarado el panorama, es necesario acotar que los debates que presenciamos a través de los medios de comunicación social distan mucho de considerar los aspectos ya enunciados.

No se convoca a personas a un debate para hacer mofa o escarnio de ellos, que es lo que yo observo. La ironía y el sarcasmo no deben ser herramientas que deban esgrimirse. Deja un amargo sabor en el oyente o televidente la irrespetuosa forma como se manejan los debates. Se manifiesta una ira reprimida, un encono, un malestar difícil de ocultar.

Un profesional, específicamente un periodista, depone actitudes negativas porque el objetivo primordial del debate no es herir al convidado, sino conocer su forma de pensar y de resolver una problemática. He observado debates, generalmente estériles, en los que la conclusión es aportada por el número mayoritario de participantes, aunque no hayan presentado argumentos sustentables o veraces.

Cabe recordar que los debates son un medio que se utiliza para educar, instruir y orientar al público. En ese sentido, propiciarlos sería muy positivo, pero cuando se desinforma, cuando hay parcialización porque deben coincidir los criterios con mi especial forma de pensar, entonces el debate pierde su importancia y los objetivos se anulan.

La escuela de periodismo en nuestro país desarrolla una excelente labor que se ve minimizada y deteriorada y hasta comprometida por quienes la ejercitan anteponiendo intereses personales y olvidando su función primordial.

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Viernes 14 de agosto de 2026