default

Nuestra conciencia cívica

Por: Redacción 21/11/2014

Quien olvida su historia, está condenado a repetirla, y siempre de la peor forma. Los acontecimientos humanos suponen no solo un conocimiento de ellos, sino que tratan sobre aprender de los errores de otros en circunstancias específicas, y no cometer esas equivocaciones que vienen a ser mortales para los Estados y sus pueblos.

LA CONCIENCIA CÍVICA SE FUNDAMENTA EN LA HISTORIA Y POR ESO SIGO SOSTENIENDO QUE QUIEN OLVIDA SU PASADO, COMPROMETE EL PRESENTE Y FRACASA PARA EL FUTURO.

La política, la ética y la historia deben sobreponerse al concepto económico, porque la misma responde a intereses que por lo general atentan contra un pueblo, nación o Estado. La riqueza debe procurarse siempre y además, tal como sostiene san Agustín, el poseerla no es malo, sino la forma como se obtiene.

Menciono todo ello porque, ciertamente, la conciencia cívica de nuestra nación siempre ha estado comprometida desde antes de la Independencia de España en 1821. En aquella ocasión, no se tomaron las armas para expulsar a los españoles, se llegó a un acuerdo monetario que, en sí, no podemos condenar, porque era una estrategia válida para obtener la libertad sin derramar sangre, y así lo explicó muy bien don Mariano Arosemena.

Pero esta actitud, en la cual estos próceres promovieron con sus propios dineros y no con los de la población, es digna de mención porque eran unos caballeros y en ellos había ética. Hacer la comparación hoy en día, es inmenso el abismo que nos separa.

En primera instancia, una fortuna alcanzada por alguna persona sin educación, sin ética, sin una pizca de cívica, es una fortuna que atenta contra la nación, porque igual pensamiento y acción ostentaban los piratas y corsarios en la edad moderna.

Hay negocios que suelen ser peligrosos y comprometen la soberanía, las leyes y la paz de un país. Porque no son tratos justos ni acuerdos legítimos, por lo cual a lo último sufre la nación.

SI UNA PERSONA DESDE SU NIÑEZ NO ASIMILA LA CULTURA DE SU NACIÓN, NO RECIBE EDUCACIÓN, NO APRENDE ÉTICA Y NO DESARROLLA UNA MORAL, CUANDO SEA UNA PERSONA ADULTA IMPONDRÁ LOS ANTIVALORES APRENDIDOS PARA GANAR SOLAMENTE ÉL, NO NOSOTROS...

He oído hasta la saciedad que el cliente siempre tiene la razón y quien genera impuestos y dinero debe dirigir al país... etc. Reitero, las riquezas son fundamentales en un país, pero no todas las riquezas son apetecibles o prudentes.

La soberanía alimentaria es necesaria; el respeto a las instituciones es fundamental; la hidalguía y el valor ante otras naciones es nuestra carta de presentación, porque no podemos ceder a los intereses de otros Gobiernos y otros pueblos, esto lo digo por el maltrato ya acostumbrado que está Colombia dispensando a nuestro país.

Nuestro Gobierno, más allá del negocio que pueda suponer el riesgo de los tratos comerciales con una nación que ha generado violencia por doscientos años, debe velar por el interés de este país que está apartado por la historia y la cultura de ese país.

He ahí un ejemplo. Si una persona desde su niñez no asimila la cultura de su nación, no recibe educación, no aprende ética y no desarrolla una moral, cuando sea una persona adulta impondrá los antivalores aprendidos para ganar solamente él, no nosotros, y así no se puede constituir una nación porque no posee conciencia cívica de sí mismo.

Lamentable es ver panameños que desconocen su historia y no tienen idea de por lo que este país ha pasado en los últimos cien años agredido por todos, y ahora puntualmente, como una horrible bruja, las naciones de siempre, como siempre, tratan de agredirnos económicamente.

A veces pienso que sin el Canal, este país fuera un desierto, una zona de violencia jamás vista en América Latina, porque nuestra riqueza es en la actualidad la envidia de varias naciones: Venezuela y Ecuador, entre ellas, las que antiguamente con Colombia eran nuestras hermanas.

Por ello, la conciencia cívica se fundamenta en la historia y por eso sigo sosteniendo que quien olvida su pasado, compromete el presente y fracasa para el futuro.

En una efeméride más, defendamos nuestra libertad y nuestra justicia. Porque ni millones ni limosnas... queremos justicia y agrego: ¡queremos respeto!

Salud compatriotas...

 

Edición Impresa

Jueves 6 de agosto de 2026