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Nuestro común horizonte

Por: Redacción 15/04/2015

Vivimos en la era del cambio. Cada momento tiene su pulso, pero también su pausa, sobre todo, para renovarse. El panorama actual no es nuevo, pero sí distinto. La reciente Cumbre de las Américas, donde por primera vez en más de cincuenta años, un presidente de Estados Unidos y otro de Cuba hablan cara a cara en una reunión, ha de propiciarse mucho más por todo el orbe. Necesitamos entendernos por poder cohabitar. Estoy convencido de que solo una especie que se comprende, que se afana en vivir para su linaje independientemente de su cultura, se perpetuará. Nuestra respuesta a quiénes somos y por qué vivimos está precisamente en esa vida donada a nuestros semejantes.

Tenemos que lograr el bienestar para toda la especie sin el sacrificio de nadie. Ningún ser humano puede ser excluido de los bienes básicos ni de los servicios públicos. Nos merecemos, únicamente por haber nacido, la dignidad de persona, con lo que ello conlleva de deberes, pero también de derechos. En muchos países, aún las mujeres se sienten súbditas, ciudadanas de segunda clase, con poca voz y muchas obligaciones. Por desgracia, la mentalidad contemporánea parece oponerse a esta unión y a esta unidad del género humano. El clan de los dominadores no deja espacio para una alianza verdaderamente justa, porque es cuantioso el fingimiento y el egoísmo que tenemos injertado en vena, impidiendo que podamos romper la barrera de la frialdad que suele gobernar hoy el mundo.

El éxito de seguir avanzando, y no retrocediendo, va a depender del grado de seriedad que la ciudadanía tome con los principios de la cooperación internacional. El mundo en el que vivimos es un mundo cargado de vicios y corrupción, del que tenemos que huir, creando un futuro compartido, que promueva un más equitativo crecimiento para que favorezca la armonía entre sus moradores más allá de las pluralidades culturales.

Cada país, cada pueblo, se enfrenta a circunstancias específicas, pero en su acervo, a todos ha de movernos a mejorar la manera de trabajar juntos. Si los países adoptan políticas sociales, eso beneficiará a sus poblaciones, pero también contribuirá a reducir el número de migrantes. Lo mismo sucede con los países que adoptan políticas benignas para el clima, eso beneficiará a sus ciudadanos principalmente, pero por igual contribuirá a reducir las emisiones mundiales. Son por estas razones que necesitamos políticas que no marginen, sino que incluyan, máxime en un planeta cada día más interconectado, donde todo, para bien o para mal, nos afecta.

 

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Viernes 31 de julio de 2026

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