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Nuestro momento cumbre

Por: Redacción 09/04/2015

Ingeniero y comunicador social

Nuestro país es sede de un evento que, en el momento que se anunció, solamente teníamos claro que existía la posibilidad de la visita del presidente de los Estados Unidos. Nada más que eso. Las circunstancias cambiaron con la aparición de Cuba como el invitado sorpresa a la cumbre. La posibilidad de un restablecimiento de relaciones entre La Habana y Washington, que si bien aún está en un lejano inicio, le da vida a un evento que ya perdía fuerza y razón de ser.

Y es que las cumbres se comenzaron a multiplicar y volverse impopulares. Los políticos cada vez menos podían defender en sus países los constantes viajes y la movilización de costosas delegaciones. Y ni hablar de los millonarios gastos por parte de los países organizadores de estos eventos.

Las últimas cumbres, de la denominación que sea, habían sido un rotundo fracaso. Sin ningún resultado visible y con pocos jefes de Estado hacían presagiar que estos eventos pronto se encontrarán en vías de extinción.

Queda claro que como país debemos aprovechar y poner nuestra mejor cara. Quizás estemos frente a una oportunidad irrepetible. Se especula mucho sobre los beneficios de este evento, pero en realidad, tendremos que esperar un tiempo prudencial para entenderlo.

Con la sola excepción de la muy atribulada presidente de Chile y una pequeña isla del Caribe, la séptima Cumbre de las Américas es el evento con la participación de la mayor cantidad de mandatarios del continente que se recuerde.

El tema oficial sí mantienen la tradición de las otras cumbres. Solo sirve para rotular la imagen. La verdad es que los temas colaterales, bilaterales y hasta uno que otro multilateral serán los que se lleven la atención de todos.

Al tema de las relaciones de Cuba y los Estados Unidos se suma la posible distensión entre Brasil y los mismos norteamericanos, relación tensionada luego de las filtraciones del año pasado que revelaban supuestos casos de espionaje a los brasileños.

De igual forma, el momento puede ser propicio para discutir el futuro de organizamos como la Celac y la OEA, inútiles y desprestigiados. Paquidermos caros e impopulares.

El alineamiento de una serie de países con el movimiento conocido como Laba también será una especie de demostración de unidad monolítica en favor de Cuba, que, por lo menos para esta vez, no permitirá que ningún mandatario aliado se salga por la tangente. Esta es la cumbre de Cuba también.

Estados Unidos está apostando todo en esta reunión. Con una reunión previa en Jamaica con los líderes caribeños, la administración Obama busca minar el bloque del denominado Petro Caribe, un ente cuyo único propósito es lograr precios y facilidades económicas especiales del petróleo de Venezuela.

Por cierto, muchos tratarán de usar la cumbre para plantear sus opiniones contrarias a los gobiernos de turno en su país. Se aprovechará el clima democrático de nuestro país para expresar opiniones que, a falta de libertades en los suyos, se hace casi imposible que se escuchen sus voces. Les invito a hacerlo con respeto y orden. Logren el respaldo de la ciudadanía siendo parte de la cumbre de Panamá y no actuar de manera que se pueda interpretar como hechos contra el buen desenvolvimiento de la misma.

Los medios de comunicación también juegan un papel importante y fundamental en este evento. Hay que reprimir las pequeñas intenciones de protagonismo y pensar en país como conjunto. Ya habrá momento para volver a pelear por los .

El Gobierno Nacional también debe demostrar una altura y madurez digna de un gobierno que trata de dar una apariencia de trasparencia y respeto a las instituciones del Estado. Aprovechar el mismo para la demagogia y la propaganda política seria inexcusable, por lo que cada paso que se dé debe ser medido y muy pensado.

Es nuestro momento como país. Realmente podemos lucirnos y sabemos cómo. Es el momento de demostrar las razones por las que hemos logrado un crecimiento económico envidiable, administrar el Canal contra todo pronóstico, tener una infraestructura de países con más mercado y desarrollo. En fin, es la cumbre de Panamá.

Hasta la próxima inauguración de la ampliación del Canal de Panamá, no volveremos a contar con tanta exposición internacional. Demostremos que el país está por encima de las diferencias y las banderas políticas y cualquier interés económico o social. Nuestras futuras generaciones nos lo agradecerán eternamente. Definitivamente, y sin ninguna duda, ahora sí podemos decir con seguridad que es nuestro momento cumbre.

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Viernes 31 de julio de 2026

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