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Nuestros políticos no nos merecen

Por: Redacción 26/09/2013

Guillermo A. Ruiz Q. (opinion@epasa.com) / Ingeniero y Analista Político

Justo cuando nuestros políticos hacen todo lo posible por devolvernos al Panamá de 1967, con una serie de acciones que provocan violencia, desunión, intolerancia e incertidumbre, escucho la alarma de algunos economistas sobre la posibilidad del fin del auge económico y, por consiguiente, un estallido social que nos puede llevar a que en menos de una década podamos caer en manos de un gobierno tipo Fujimori o del finado Chávez.

Aquella semana de abril de 1992, Alberto Fujimori buscaba la forma de dar un golpe de timón a la situación en la que estaba sumido el Perú. Una histórica hiperinflación, partes completas del territorio nacional tomadas por guerrillas maoístas y castristas, una clase política acabada, y lo peor, la desconfianza en todo y todos por parte de la ciudadanía que lo había llevado al poder en detrimento del laureado escritor Mario Vargas Llosa.

Luego que sus asesores le presentaran sondeos que reflejaban tal descontento, la tarde del domingo 5 de abril de 1992, en una sorpresiva cadena nacional de televisión y radio, Fujimori disolvía el Congreso de la Nación y la Corte Suprema de Justicia de un solo plumazo, y dejaba al país en custodia del Ejército. El famoso autogolpe tuvo las exactas consecuencias que habían esperado: la opinión pública fue indiferente. El lunes siguiente fue un día normal. El resto de la historia ya la conocemos.

Hugo Chávez era un suboficial del Ejército adicto a las obras literarias de autores izquierdistas. Luego de sentirse utilizado por los políticos para reprimir ciudadanos y enfrentar pequeños focos de la casi extinta guerrilla venezolana, funda con otros 3 de sus compañeros de armas un movimiento que parecía más bien una catarsis luego de una borrachera que una idea seria. El Caracazo de febrero de 1989 y la muerte de uno de los mencionados lo radicalizan. Unos años después, encabeza un fallido golpe de Estado que, aprovechando un descontento muy similar al peruano, lo lleva al poder. Al final, también conocemos la historia.

En ambos casos, las explosiones sociales no parten de la falta de madurez de los políticos solamente. El caos económico es el que mueve a la gente. Cuando los políticos le comienzan a meter la mano al bolsillo del pueblo, es casi seguro que la reacción terminará en las calles.

Por eso es muy importante que en nuestro país los políticos dejen de mirar al pasado y terminen de una vez de perder el tiempo en lo que sea que están haciendo.

Solo el tema educativo requiere de una gran obra de infraestructura en todo el país. La construcción de al menos 100 colegios primarios y secundarios que permitan la eliminación del turno vespertino, el nombramiento de profesores y maestros más su respectiva capacitación, así como la creación de institutos-internados para estudiantes de nuestras comarcas que, finalmente, los saque de la pobreza extrema, requieren un enorme esfuerzo económico y de personal. La eliminación de las escuelas rancho, la adecuación a las nuevas tecnologías como internet de banda ancha en todo el país de forma gratuita, la posibilidad de acceso a todos de la banda 4G celular, estructuras modernas que promuevan la innovación en nuestros centros universitarios, etc. Estamos hablando de casi la misma inversión que la ampliación del Canal de Panamá.

A lo anterior, le podemos sumar la necesidad del sector agropecuario de eliminar hasta el último camino de penetración para permitir que los productores puedan llegar a los centros de distribución. Que los políticos aún nos vendan que Panamá no puede satisfacer su consumo interno es inaceptable.

La enorme infraestructura de comunicación interna en vías principales que aún hay que construir. Las decenas de centros hospitalarios que aún necesita nuestro país. El equipamiento de los centros existentes que eviten el constante traslado de enfermos graves, porque no existe la infraestructura adecuada para tratarlos.

¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI la gente tenga que viajar al Darién en embarcaciones propias de inicio de la República? ¿Cómo es posible que el centro de la ciudad de Colón parezca una ciudad de Somalia, tanto así, que cuando los cineastas requieren filmar una ciudad en ruinas inmediatamente se trasladan a la deprimida Colón?

No podemos seguir dedicando horas y horas de discusión estéril sobre el comportamiento ético de nuestros partidos políticos y sus miembros. Estos deben actuar de manera preventiva y no reactiva ante la violencia que lamentablemente se asoma sobre nuestro recién iniciado calendario electoral. Por el amor de Dios, retomen la agenda de modernización del país.

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Jueves 13 de agosto de 2026