Nueva educación
Uniformados con camisas y blusas blancas, faldas y pantalones azules, unos 800,000 estudiantes de escuelas públicas y privadas dieron inicio al año escolar 2013. Los colegios abrieron sus instalaciones con un valor agregado importante y necesario: cámaras de videovigilancia estratégicamente emplazadas que darán seguridad para identificar a los malhechores que hurtan computadoras o asaltan estudiantes y profesores.
Resultaría de efectos relativos evaluar la educación solo desde el aspecto cuantitativo del número de estudiantes y docentes, que, indudablemente, es impresionante. El Ministerio de Educación lleva adelante un nuevo modelo de enseñanza pública centrado en una transformación curricular que eleva la calidad de la enseñanza tradicional con la aplicación intensiva de herramientas tecnológicas que modernizan y fortalecen las nuevas fronteras del aprendizaje.
Esto constituye la base de las innovaciones del sistema de enseñanza: utilizar computadoras, elementos audiovisuales, nuevas técnicas de enseñanza que estimulan la creatividad y la capacidad de raciocinio.
Las transformaciones curriculares se aplicarán este año en 115 escuelas, en las que dos mil quinientos estudiantes participarán bajo la tutela de educadores especializados en horarios extendidos. Los resultados de este plan piloto serán analizados exhaustivamente por la dirección técnica del Meduca dentro del proceso de innovaciones centrado en la transformación curricular.
La continuidad del espíritu de investigación y análisis que preside las innovaciones del sistema de enseñanza registra un antes y un después en los programas del Meduca. Esta nueva concepción de la enseñanza pública relega al pasado la anacrónica enseñanza memorística que transformó a los estudiantes en repetidores mecánicos de textos. La transformación curricular despierta la inquietud por la investigación de la tecnología que abre y ensancha la mente del estudiante.
Estos nuevos horizontes del conocimiento necesitan docentes de mentalidad proclive a las tendencias que están cambiando las ciencias de la educación. Desdichadamente, esta clase de innovación educativa algunas veces tropieza con obstáculos provenientes de un sindicalismo malentendido que rechaza dogmáticamente inscribirse en los cambios que está produciendo a ritmo vertiginoso la transformación curricular.
La infiltración de la politiquería en la educación no tiene condiciones para alcanzar a sabotear las corrientes de modificaciones estructurales del anquilosado sistema de enseñanza. Anteponen consignas obstruccionistas a los cambios de la educación. Deberían ser agentes del cambio, pero han optado por convertirse en sembradores de la cizaña de paros y huelgas que los auténticos educadores repudian reiteradamente.
Los aliados del cambio están formando nuevas generaciones aptas para ingresar a los diversos niveles de la educación superior. Solo el 40% de las escuelas está en estado adecuado para el dictado de clases. Tal es el legado recibido de anteriores administraciones gubernamentales. Pero se está invirtiendo millones de dólares para repararlas y construir aulas modernas. El cambio educativo está en marcha y ya no es posible detenerlo.