¿Nuevas carreras o propaganda reeleccionista?
Es un hecho notorio que el actual rector ha recibido una ola de críticas públicas sin precedentes que es suficiente para que en un acto de sensatez y de ética política, desista del afán de reelegirse. Estamos enfrentados a un periodo de grandes retos y oportunidades. La sabiduría, la visión, la proyección y el análisis reflexivo nos permitirán cambiar para el bien de la Universidad.
Desde hace mucho tiempo vengo escuchando todas las maravillosas promesas del Rector para “supuestamente” el mejoramiento de la Universidad, y ahora recae nuevamente con crear nuevas carreras que formarían parte de la oferta académica, según un estudio realizado por ellos en el 2009, la preocupación va más allá; ahora después de tantos años se han dado cuenta que los estudiantes están optando por estudiar en las universidades privadas, no por que las carreras en la UP no valgan la pena, sino porque las autoridades universitarias nunca han sabido promocionar ni mucho menos mejorar las que ya existen. Está demostrado en la evaluación de los pares externos, las deficiencias y las oportunidades de mejoramiento las cuales hay que hacer en la Universidad, pero eso para el Rector no es importante, lo importante es como publicitar una esperanza para que los estudiantes caigan en el círculo vicioso electoral que solo en sus mentes existe, porque a las finales todo quedará igual como siempre.
Es importante que la creación de estas nuevas carreras vayan en resonancia con las necesidades nacionales y regionales, además que los estudiantes tengan las infraestructuras donde dar sus clases; que realmente tengan sus laboratorios en óptimas condiciones y profesores que estén actualizados para ofrecer un mejor conocimiento.
A parte de las promesas de crear nuevas carreras, también prometernos todos los años la llegada del Internet, cuando ni siquiera puede garantizarnos el Internet más elemental. A esto se le añade que solo los mortales en la Universidad diariamente tengamos que soportar las excesivas restricciones que nos impone “fortiguard”, el instrumento antiacadémico y oscurantista más perfecto que el Rector haya encontrado, prometer hace más de 5 años la creación de las nuevas torres de la Facultad de Empresa y Contabilidad, las cuales nunca se hicieron realidad; que sustente esto su asesora encargada del proyecto, Onfala de De Bello, ¿qué hicieron con el presupuesto de esta inversión?
La importancia que la Universidad de Panamá pueda tener en ingresar a una mejor posición en el ranking mundial de universidades también debe preocuparnos, dar más recursos a las instancias de investigación para desarrollar investigaciones con contenidos científicos y académicos; pero tampoco para el Rector es prioridad, claro que prioritario puede ser si tenemos una Vicerrectoría de Investigación que por cada 10 administrativos, un investigador, y los pocos investigadores que hay, no se les conocen sus ejecutorias ni estudios ni destrezas en el área científica.
