Nuevas formas de oficiar la Cincuentena Pascual
Se celebró la Pascua este año en otra forma, es decir, se hizo con fervor, incluso por primera vez, con una caravana exitosa, aunque fuera la primera vez. Hay que reconocer que estábamos desorientados. Antes todo el fervor terminaba con el canto de bienaventuranza el Sábado de Gloria con una misa solemne en la mañana, y en cuanto se cantaba gloria se daba rienda suelta a toda clase de celebraciones no precisamente eclesiásticas. Ha costado, Dios y ayuda, luego de la reforma litúrgica convencer a la gente que ya las cosas no son como antes, por siglos, se estuvo haciendo.
Muchos fuimos monaguillos, recordamos el alboroto que hacíamos cuando se cantaba gloria en la celebración de la misa mayor. Aun hoy hay personas, no precisamente católicas comprometidas o instruidas, que se lamentan comparando la liturgia de hoy con las celebraciones de ayer, sobre todo en el interior. Con la reforma litúrgica vino el triduo pascual definiendo bien la celebración vespertina, ya que la misa crismal siempre fue en la mañana y según recuerdo, no tenía la solemnidad que tiene ahora con la renovación de los votos de los clérigos, de obediencia, de celibato, y de vida austera y se le declara el Día del Sacerdote.
La liturgia vespertina, que antes era matutina, hoy día es el día de la eucaristía y del sermón del mandato en el cual el Señor nos invita a que nos amemos los unos a los otros como Él nos amó, siempre se tuvo el lavatorio de los pies, ceremonia siempre muy comentada en las parroquias, la que en unas salen muy expresivas y en otras no resultan.
Luego venía el monumento que en resumidas cuentas antes como ahora, era la reposición del Santísimo preconsagrado en la eucaristía del jueves en un lugar aparte, en un sagrario aparte, que con el tiempo se convirtió en toda una expresión de arte católico muy iluminado con
abundancia de velas, candelabros y flores y unos escalones culminantes en el ta- bernáculo con alguna leyenda alusiva a la escritura en especial aquella: “Yo estaré con ustedes todos los siglos” o cualquiera otra cita del mismo Señor siempre en la línea de que estará con nosotros por los
siglos. Los monumentos de nuestras iglesias vienen a ser retos a la creatividad de los distintos artistas parroquianos. Existe la costumbre de visitar las 7 iglesias, costumbre nueva en nuestra praxis católica, laudable por supuesto mientras no se convierta en una práctica hueca, sino algo hecho con el fervor y renovación de la fe en el Santísimo Sacramento.
Por muchos años se celebraba la procesión del Silencio de los hombres que en la capital, se inició con los padres claretianos en la parroquia de Cristo Rey a la cual asisten muchos varones. Con el crecer de la ciudad y la difusión de la fe, la procesión del silencio, que no es un acto litúrgico, se ha venido celebrando con éxito en muchas parroquias de la ciudad y del interior de la República. Curiosamente a mí me tocó asistir también a la procesión del Silencio de las mujeres a la cual asistieron muchas damas con verdadero espíritu de penitencia. Aunque era la procesión del silencio de los hombres, para muchos católicos panameños de antes, su participación en esa procesión era como su manera de decir que si era católico, pues al menos asistían a esa procesión en actitud penitencial por todo el año. Algo así como acuden las personas a cumplir mandas en las peregrinaciones a Nuestro Señor de La Atalaya, o el Cristo de Antón o al de Alanje, con expresiones de religiosidad popular, valioso elemento de fe católica latina.
El Viernes Santo, la moderna liturgia se celebra con la lectura de la Pasión del Señor, según San Juan. Antes se cantaba en latín y era un espectáculo cuando los cantores era personas preparadas. Hoy día se lee la Sagrada Pasión por tres lectores en forma dialogada. Antes se tenía el Sermón de las 7 Palabras, se radiaba, pero hoy no se le ha dado importancia a ese hecho y cada parroquia organiza su predicación según les afecte la pasión.
Aquí en Panamá hay una procesión solemnísima en la que salen todos los personajes de la Pasión que los animan los colaboradores del padre Cosca. En áreas del interior se dramatiza la Pasión, y hay donde salen con mucha devoción. En otros todavía les falta. De todas manera, la cristiandad trata de hacerlo lo mejor movidos interiormente por la fe que los lleva a hacer sacrificios increíbles, pero que lógicamente esto no está ni mandado ni reglamentado por la liturgia.