Nuevas plagas
Una de las señales o síntomas de los efectos del cambio climático global es la aparición de nuevas plagas o enfermedades, no solo en el hombre y animales, sino también en las plantas cultivadas.
Es el caso de la llamada “Mosquita de la Yema Floral”, la Contarinia maculipennis. Se trata de un insecto con apariencia de un mosquito, muy pequeño, de apenas dos milímetros de largo, casi imposible de apreciar a simple vista. Apareció de la nada a finales del siglo pasado en Florida, EEUU, atacando los botones florales de la orquídea Dendrobium, y luego los botones del Hibiscus (Papo).
En Panamá fue reportada hace pocos años en Hibiscus importados de EEUU, por lo que posiblemente se introdujo por una falla cuarentenaria. Actualmente la plaga se encuentra dispersa por toda Panamá Oeste y posiblemente otras provincias. Los síntomas son fáciles de detectar: los papos o hibiscus no florecen, ya que las yemas se ponen amarillas y se caen antes de abrir. Cuando se abren las yemas afectadas, se pueden observar minúsculas larvas de color amarillento comiendo el tejido de la flor. Estas saltan hasta varias pulgadas si se les molesta. Se pueden encontrar más de 30 larvas por yema.
La plaga no fuera de potencial importancia si solo atacara los Papos, pero ataca los Dendrobiums, que son la principal especie de orquídea de exportación, y también puede atacar las yemas florales de hortalizas como el tomate, pimentón, berenjena y algunas cucurbitáceas.
En muchos países se le considera una plaga de primera importancia, y se realizan investigaciones sobre su control químico o biológico.
