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Nuevas reflexiones políticas


He pensado en decir algunas cosas que tengo en mi mente y podrían ser transmitidas a ustedes, mis lectores. Amo a mi país y quisiera que todos viviéramos en total satisfacción, nos sintiéramos felices de ser panameños y estar de acuerdo con las actuaciones de nuestros gobernantes. Sin embargo, esto es casi utópico porque sería un paraíso habitado por gente especial y no por humanos como somos todos.

A pesar de ello, sueño y sueño hasta despertar y darme algún golpecito en la realidad, porque no puedo hacer mucho por lograrlo y cambiar lo que está estático e inamovible. Todos tenemos derecho a ser como somos. Pero también todos tenemos deberes y uno de ellos es cambiar nuestra forma de ser o de hacer las cosas cuando hay una gran cantidad de personas que dependen de ello.

Si bien es cierto, que este Gobierno está haciendo cosas que antes no se habían atrevido a hacer otros presidentes y que beneficiarán a muchos, también debemos pensar en algunos errores que todos cometemos y que no permite alcanzar esa satisfacción de la que he hablado al principio.

Nuestro presidente dice que él no es político. Con su perdón, para gobernar un país se necesita ser político y por eso existen los partidos, existen situaciones que solo manejadas políticamente, pueden alcanzar el éxito al gobernar. El solo hecho de preocuparse en darle a su pueblo mejores condiciones de vida, es un acto político. Si él considera que los panameños necesitan mejor transporte para mayor tranquilidad de quienes lo utilizan, es un acto político. El hecho de gobernar aunque se cometa errores al hablar, es un acto político. Así podría continuar.

Si un pueblo habla en contra del Gobierno, es político. Pero quisiera solicitarle a los ciudadanos y a los medios de comunicación que amainemos un poco las críticas, algunas de las cuales no tienen fundamento. No es criticar porque sí, críticas constructivas y no hacerlo por el hecho de oponerse a todo sin estudiar los beneficios o perjuicios. Con los trabajos que se llevan a cabo en la ciudad, debemos tener paciencia porque es de conocimiento público lo que sucedería. Por favor, seamos tolerantes y comprendamos la situación. Escuché decir que para qué el metro. Me reí para adentro porque esa mentalidad es retrógrada o son deseos de molestar. Comprendamos lo que sucede y toleremos o comprendamos los errores que cometen nuestros gobernantes para seguir adelante. Tal vez no podamos hacerlos llegar allá, pero dejemos de hablar tantas babosadas y continuemos con los planes de engrandecer este hermoso país. Tolerancia, comprensión y mejor callar, que decir lo que no es debido.