Nuevo año y medioambiente
La llegada del nuevo año ha sido utilizada de manera tradicional para realizar resoluciones que guíen nuestro quehacer durante el mismo. En este contexto es importante llamar la atención sobre la más importante resolución que la humanidad debería realizar al iniciar el año 2014, entendiendo que en el tema de la sostenibilidad ambiental nos jugamos nuestro propio futuro.
La urgencia del compromiso ambiental se explicita claramente en un documento escrito por un equipo transdisciplinario de científicos, publicado por la Resilience Aliance bajo el título “Planetary Boundaries: Exploring the Safe Operating Space for Humanity”. Se trata de un trabajo en el que se afirma, basándose en el análisis objetivo de los hechos, que la presión antropogénica, esta es la que proviene de la acción de los seres humanos, sobre el Sistema Tierra ha llegado a una escala tal que no es posible seguir descartando la posibilidad de un cambio global abrupto del medioambiente.
El estudio plantea que a partir de la Revolución Industrial, que marca el inicio de lo que los autores llaman el Antropoceno, los seres humanos hemos venido modificando significativamente el medioambiente, en un movimiento que tiende a superar de manera significativa los rangos de variación que aseguran la estabilidad relativa de la época del Holoceno. Se trata, por tanto, de un proceso que apunta en una dirección que lleva a perturbar seriamente las condiciones que habrían permitido el florecimiento de la humanidad.
El drama de todo esto es que, de acuerdo con los autores, todo lo anterior implica “un profundo dilema debido a que el paradigma dominante sobre el desarrollo económico y social permanece inconsciente en relación con los riesgos de los posibles desastres ambientales a nivel continental y planetario inducidos por los seres humanos”. Esto lleva a formular varias preguntas: ¿cuáles son las fronteras ambientales fundamentales?; ¿en cuál de ellas ya se han violado los umbrales correspondientes?; ¿cuál es la causa de que el sistema económico y social sea inconsciente de los peligros ambientales?
En relación con la primera y la segunda pregunta, el grupo de científicos cuyo trabajo venimos comentando llega a la conclusión de que existen siete importantes límites, los cuales una vez traspasados tienen la capacidad de generar importantes consecuencias ambientales para la humanidad. Estos serían los siguientes: el cambio climático con sus conocidos efectos adversos; la acidificación de los océanos, que genera la muerte de microorganismos y corales, limitando la retención de carbono; daño al ciclo del nitrógeno, que lleva a la expansión de zonas muertas tanto en las aguas dulces como en las saladas, así como perturbación del ciclo del fósforo que impacta negativamente a las cadenas tróficas marinas; la pérdida de la biodiversidad y el consecuente deterioro de los ecosistemas terrestres y marítimos; cambios en el uso de los suelos, que degradan el ecosistema y liberan una mayor cantidad de carbón; utilización no sostenible de las fuentes de agua potable, que llevan en el futuro a una menor disponibilidad del preciado líquido; la destrucción del ozono estratosférico, que significa radiaciones lesivas para todos los seres vivos, incluyendo los seres humanos. Los autores, además, no dejan de señalar la interacción que existen entre estos fenómenos, lo cual los hacen aún más peligrosos. También aseguran que de acuerdo con sus estudios, la humanidad ya habría traspasado tres de los siete límites: el del cambio climático, el de la pérdida de biodiversidad y el del ciclo del nitrógeno. De ahí la importancia de la acción urgente.
En relación con la tercera pregunta, los autores no son tan claros y precisos. Sin embargo, es posible colegir que todos estos problemas provienen de la naturaleza misma, del modelo económico social vigente, centrado en la ganancia creciente y la acumulación incesante de capital. Este sistema tiene, consecuentemente, una tendencia hacia la expansión absoluta, la que necesariamente choca con el carácter finito del ambiente. Se trata también de un régimen económico en el que la concurrencia empuja a cada capital a reducir los costos a como dé lugar, incluyendo en esto el desconocimiento de los costos ambientales, conocidos en la literatura como externalidades. Asimismo, estamos frente a un sistema que precisa de una demanda creciente para realizar sus excedentes y que, por tanto, empuja hacia un consumismo irracional.
Tenemos, entonces, la imperiosa necesidad de tomar la firme resolución de procurar un cambio hacia un modelo de civilización centrado en la satisfacción de las necesidades efectivamente humanas, la solidaridad y la sostenibilidad. Solo así la humanidad podrá celebrar por muchas generaciones un feliz Año Nuevo.