Nuevo gobierno con altas expectativas
El próximo martes, 1 de julio, se inicia el nuevo Gobierno panameño con el juramento más serio y patriótico que ciudadano alguno pueda hacer ante el altar de la Patria: “Juro a Dios y a la Patria cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes de la República”. Esta vez, corresponderá hacerlo al Ing. Juan Carlos Varela, presidente electo en las elecciones nacionales del domingo 4 de mayo pasado. Desde luego que se trata de un nuevo gobierno con altas expectativas, dado los muchos problemas institucionales, culturales, políticos y sociales aún por resolver.
En efecto, después de una de las campañas políticas más extensas, polémicas, y además costosas, que se hayan dado en el decurso del acontecer republicano, en la que participaron siete candidatos a la presidencia de la República para el periodo constitucional (2014-2019): Juan Carlos Navarro, por el Partido Revolucionario Democrático (PRD); Juan Carlos Varela, por el Partido Panameñista y el Partido Popular; José Domingo Arias, por el Partido Cambio Democrático (CD) y el Molirena; Genaro López por el Partido Frente Amplio por la Democracia (FAD); Juan Jované, Esteban Rodríguez y Gerardo Barroso, candidatos independientes.
Como en todo orden, los criterios de calificación pueden ser varios y distintos. Las últimas encuestas de opinión pública aportaron algunos elementos de juicio al respecto. De esa lógica salieron juicios cuantitativos de preferencia: el porcentaje de cumplimiento de las promesas electorales, avance de macroproyectos (el metro), índices de popularidad, imagen de liderazgo y conducción, etc. Los resultados parecían categóricos: aproximadamente el 40% favorecía la gestión del Gobierno, lo cual era un dato revelador del pulso de la sociedad panameña. Las variables evaluadas fueron las que predominaron en la agenda mediática, que, por cierto, no cubrieron todos los factores y hechos que hablan de la calidad de un gobierno ni de su política.
Una clara mayoría se identificaba con el rumbo que llevaba Panamá como consecuencia de la conducción del actual gobierno, aunque también mostraba una actitud crítica hacia la forma en que actúan las fuerzas gobernantes. No fue fácil el manejo de la cosa pública durante el gobierno del presidente Ricardo Martinelli. Tampoco fueron pocos los críticos con respecto de su liderazgo en el decurso de cinco años de su administración. Con todo, hasta ahora, el balance es satisfactorio y las perspectivas de Panamá, nacional e internacionalmente, siguen siendo satisfactorias.
DEBERÁ SOSTENER EL RUMBO CON RESPECTO A LAS INICIATIVAS CENTRALES: CRECIMIENTO ECONÓMICO, ASISTENCIA SOCIAL, MEJORAMIENTO DE LA EDUCACIÓN Y DE LA SALUD, BAJAR LOS ÍNDICES DE DELINCUENCIA, ORDENAR EL TRANSPORTE PÚBLICO, AGENDA DE CONSULTA Y TRANSPARENCIA.
La oposición, finalmente, pudo capitalizar los errores de la alianza por el cambio, incluidos los casos de fallas administrativas. Ello se explica por la desconfianza que sigue provocando el estilo negativo y sectario que ha predominado en el gobierno actual y su ansiedad por volver triunfalmente al Palacio de las Garzas. Ninguna fuerza, sin embargo, tenía despejado el camino, pero es evidente que la mayoría ciudadana no simpatizaba con quienes expresan una línea obstruccionista u oportunista, como la mostrada por algunos altos funcionarios del régimen a propósito de la situación de inseguridad ciudadana. ¡En Panamá, hoy, las posiciones demagógicas suelen volverse en contra de sus instigadores!
Corresponderá al gobierno del Ing. Juan Carlos Varela superar la etapa del rodaje y es deseable que no muestre vacilaciones sobre la hoja de ruta trazada. Deberá sostener el rumbo con respecto a las iniciativas centrales: crecimiento económico, asistencia social, mejoramiento de la educación y de la salud, bajar los índices de delincuencia, ordenar el transporte público, agenda de consulta y transparencia.
Independientemente de lo que algunos analistas políticos postulen como “lo bueno, lo malo y lo feo” de la situación actual, y no se cansen de anunciar catástrofes, el presidente electo, Juan Carlos Varela, ha mostrado cierta habilidad y determinación para asimilar las enseñanzas que le dejó la más extensa, compleja y difícil campaña política del acontecer republicano, la cual finalmente concluyó con su indiscutible triunfo. Este hecho sorprendió tanto al gobierno de Ricardo Martinelli y a su partido Cambio Democrático (CD), como a muchos políticos y ciudadanos. ¡Fue la gran sorpresa!
No faltarán los problemas a partir del 1 de julio y en los años subsiguientes, pero es de esperar que el nuevo presidente tome sintonía con el sentir de la mayoría ciudadana.