Nuevos retos
La Universidad de Panamá celebró ayer su 76 aniversario de fundación, en medio del debate sobre la actual calidad de la educación que se imparte en este centro de estudios superiores.
Es innegable que desde su creación, este templo del saber ha formado académicamente a miles de hombres y mujeres que han aportado al desarrollo del país.
Además, se erigió como centro el debate sobre los principales temas del momento. En él, las diferentes corrientes del pensamiento tenían su espacio y los grupos estudiantes rechazaban las medidas impopulares de los gobiernos de turno con discursos y no con vandalismo.
Sin embargo, esa llama se ha ido extinguiendo, a pesar de que sus autoridades, que se han perpetuado en el poder, no lo quieran reconocer.
No es un ataque más de los medios de comunicación, como lo hace ver su actual rector, sino un llamado especial del diario fundado por Harmodio Arias Madrid, el mismo que con su visión logró erigir la Universidad de Panamá.
La decadente educación que se imparte en la Universidad de Panamá hace obligante que se enrumbe el proceso de enseñanza y se adecuen las carreras que se ofrecen al exigente mercado laboral.
Urge que las autoridades, lejos de vender proyectos ilusorios sobre los avances en la actividad científica y tecnológica, exija mayor calidad a sus docentes, quienes son los transmisores del conocimiento.
La UP merece más que estar en la lista de los mejores centros de estudios superiores de Latinomérica, pero si no hay cambios, seguirá inmersa en el estado mercantilista y politiquero en la que se ha convertido.
La juventud no se merece tanta desidia. Aún hay tiempo para enmendar errores.
