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Numerosas dificultades sociales

Por: Redacción 27/07/2015

Un cúmulo de situaciones adversas aupadas por una cultura irregular, contribuida por un conjunto de malos hábitos, nos ha trasladado al universo indeseable, abundoso de experiencias negativas que desagradan incentivando en nuestro medio la existencia ruinosa de irregulares rendimientos, complementados de enfermedades mortales y dolorosas.

Miremos por un momento las calles de la ciudad. No hay un rincón por estrecho que sea que no esté atiborrado de residuos inservibles que sirven de hábitat de cucarachas y mosquitos que irremediablemente influye en que continúen proliferando los fastidiosos insectos en nuestros alrededores. Se es prácticamente masoquista, procedemos denigrando nuestra propia salud, ya que destrozamos el ambiente hurtándoles sus delicadas riquezas; en realidad, celebrando lo cruel con las satisfacciones y así el compás de marcha se conducirá severamente hacia el estremecedor abismo. No es que sea impropio y contraproducente, este es el grito lanzado que alimenta la realidad.

Son mis deseos encontrarme con el sujeto decidido que sea motivo de referencias, manteniendo los caudales intelectuales, proyectando su mirada hacia adelante, jamás para atrás, tendiente a buscar los prometedores horizontes que prosperan en el orgulloso porvenir. Una de estas impropias costumbres se apoya en el trato prodigado al ambiente, de cuyos actos desatinados ya se empiezan a sentir los resultados, como prueba de los hábitos nefastos experimentados, donde la riqueza natural ha sido lesionada, a razón de los golpes arteros procedentes de la censurable ignorancia hostil.

En el escenario que nos rodea he convenido a la sazón que los padecimientos provienen de la irresponsabilidad con el pacto relativo a lo que nos circunda, donde las secuelas resultantes de alto relieve tendrán irremediablemente efectos de desastres. Debemos olvidarnos de las comidas abundantes en las que los productos provienen de los terrenos vigorosos, ricos de frescor y de aguas cristalinas que provocan el convite a gozar de sus agradables y suculentos sabores, simples y llanamente reparadores.

El proceso cambiante de los pueblos se nos presenta un tanto descompensado, también en términos fuera de lo normal, involucrándose el increíble crecimiento poblacional que nos delega claros efectos litigantes de las muchedumbres alteradas, propios de las incomodidades traídas de las incapacidades para resolver los asuntos sencillos.

Los cambios de las sociedades, en algunos casos, son precedidos por progresos veloces e inauditos que interfieren impulsando los cuestionamientos y las incoherencias de las masas aglutinadas, originando un amplio y desagradable estado de inquietudes emocionales.

Variados problemas de profundas procedencias en nuestros días gravitan sobre el régimen alimentario y la vivienda, procedentes ante todo por el dominante crecimiento poblacional, sin poderse frenar el estrepitoso control de la natalidad.

Las construcciones de carreteras se tornan necesarias, ya que los productos perecederos son cosechados en el campo y corren el riesgo de no poderse trasladar a tiempo a los diversos centros de consumos. Nadie que siembra con amor desea ver las materias primas perdidas en los campos de cultivos.

Debemos tener igualdades en las soluciones de ciertos agravios neurálgicos, entre ellos el agua, tanto en las comunidades urbanas como rurales, tendencias que hacen sufrir con frecuencias las lastimosas consecuencias negativas.

A los que trabajan turnos nocturnos en la ciudad, la seguridad en las calles y avenidas son de mayores apremios, ya que por permanecer desoladas se prestan para cometer actos impíos a los que se expone todo aquel que noche tras noche busca la comida para mantener su hogar.

Puedo afirmar sin derecho a equivocarme que la pobreza e ineptitud abanican la inestabilidad en cualquier latitud del mundo. Existe un creciente número de personas cuyos niveles de vida experimentan permanentes declives y así irremediablemente puede agrandarse la brecha entre los que tienen más y los que menos tienen.

Convivimos con la mancuerna educación y crecimiento económico, donde ambos poseen equilibrio en el concurso edificante de la sociedad, elevándolo con rapidez, dando el clásico empuje a los mecanismos influyentes de los elementos primarios que acabo de enumerar.

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Viernes 31 de julio de 2026

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