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Obama y Carter
Ambos dirigentes políticos norteamericanos han dado muestras, desde la presidencia, de cambios sumamente importantes en el Departamento de Estado durante sus respectivos periodos. Estas decisiones han repercutido en el Congreso en todas las esferas políticas de la nación, y en el pueblo norteamericano, han dejado atrás los esquemas dominantes de ayer. Carter demostró su gran capacidad de estadista con Panamá, incluso con Cuba, que tenía los problemas más agudos en el continente.
En la actualidad, la sorpresa es Obama en el intento de restablecer las relaciones con Cuba, y sus proyecciones en la Cumbre de las Américas, recién celebrada en nuestro país, aunque está por verse el desenlace con Venezuela.
El colofón será su visita a La Habana, donde con seguridad debe reunirse con Fidel Castro. Estos acontecimientos políticos son de verdadera trascendencia, y abren un camino a nivel internacional.
La proliferación de bases y armamento militares no apunta en esa dirección, la permanencia en el Medio Oriente con todo tipo de imposiciones tampoco.
Los aportes de Carter y Obama son considerables, pero insuficientes, al igual que la trayectoria de las grandes potencias en Naciones Unidas, en la que la tribuna es universal y las palabras admonitorias de numerosos líderes claman por justicia social y el nuevo orden internacional. Medio Oriente nos muestra un cuadro desolador.
La Celac ha proclamado la paz en nuestro continente, aunque todavía hay camino por recorrer al norte y el sur, empero se buscan soluciones e instancias adecuadas. Las decisiones señaladas de aquellos dirigentes norteamericanos van por ese contexto, y hacemos énfasis en ellas, en la búsqueda de la llamada coexistencia.
Los científicos de numerosas instituciones y fronteras se unen a dirigentes de Gobiernos, para buscar soluciones comunes en las limitaciones, las necesidades y los peligros que tenemos no solo en estos extremos, sino en el propio planeta.
Supuestamente los tiempos del oscurantismo, en distintos órdenes sociales, políticos, científicos se han superado; las guerras mundiales parecen desaparecer, y determinados conflictos regionales han disminuido, son innumerables los avances alcanzados, pero mantenemos un lastre difícil de superar en el orden local y extraterritorial.
Alcancemos otros cauces, apoyemos a estos nuevos líderes que modestamente nos ayudan en el propósito, como lo fueron ayer otros, a los cuales rendimos homenajes formales, y no olvidemos sus enseñanzas y ejemplos. ¡Humanidad es una, luchemos por ella!