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Obama y el EI
Recientemente, leímos un recorte de prensa sobre algunas aseveraciones de Barack Obama: “La invasión de Irak por parte de las tropas de EE.UU. durante el gobierno de George W. Bush sembró los orígenes del Estado Islámico en la región, mientras que el crecimiento de este grupo yihadista fue una ‘consecuencia no intencionada’, considera Obama”.
"El Estado Islámico es una consecuencia directa de Al-Qaeda en Irak surgida como resultado de nuestra invasión", dijo el mandatario norteamericano en una entrevista con VICE News. "Es un ejemplo de las consecuencias no intencionadas. Por eso, en general, debemos apuntar antes de disparar”, añadió.
Pensamos que Obama solo tiene razón en parte, pues su aide-memoire es muy corta. Solo recoge la última década de la historia.
Más bien creemos que todo este mogollón de las tierras islámicas es el producto del partage du monde de Yalta, ideado por la “neo” diplomacia americana de F D Roosevelt (del mismo partido de Obama), en 1945 junto a Churchill y Stalin. Una falsa alianza producto de la avaricia de Washington DC, con respecto a la historia de la civilización judío-cristiana, sustentada en las culturas griega y romana. Una referencia simbólica que nos concierne indirectamente es el Sacro Imperio Austro-Húngaro junto a Carlomagno.
De 1949 a 2004 se estuvo cocinando el “supuesto verdadero” Estado Islámico, toda vez que se creaba el Estado judío (1949). Panamá a mucha honra, presentó la candidatura de Israel ante la ONU, gracias a la visión histórica de Enrique Jiménez, afianzando así nuestra atadura a la civilización judío-cristiana y hace poco votó en contra de la creación del Estado de Palestina.
Señor Obama, los judío-cristianos, históricamente, nunca apuntan antes de disparar, ¡solo disparan y ya! Entonces, señor presidente, ¿de qué lado están sus sentimientos de real pertenencia a la civilización de Occidente?
Al final, todo lo que hizo el presidente George W. Bush fue echar agua muy caliente para que salieran las cucarachas, que estaban ocultas en las ruinas vetustas del mogollón islámico, asesorado por los verdaderos judío-cristianos, tratando de que la historia corrija su rumbo errado y definir quién es el verdadero enemigo visiblemente.
Ese acto fue preciso, medio siglo después del mauvais partage du monde. Ahora ya sabemos dónde está el enemigo público de la civilización judío-cristiana, toda vez que la diplomacia ha sido rechazada o ha fracasado.
Urge un nuevo Yalta y este tendrá lugar, sin dudas, antes del 2049. Lo que aún no tenemos muy claro es, dónde estará ubicado exactamente el escenario, aunque hay una leve sospecha del guion y los actores!