Obama y el Medio Oriente
Antes de terminar su mandato, el presidente Obama intenta concluir lo mejor posible los escenarios internacionales en el Caribe y el Oriente, y dejar su impronta personal. En todos la premisa principal parece resumirse en la frase "olvidemos el pasado" y busquemos soluciones en el presente. En Vietnam, las soluciones pendientes de la guerra, y estrechar los lazos de la amistad, el comercio, otros asuntos económicos, sociales, políticos. En Japón, la misma problemática, con la variante de los bombardeos atómicos que infiere el compromiso de perseguir la paz y seguridad de un mundo sin armas nucleares.
El mismo tema se trató con Irán, en definitiva, la problemática está en Naciones Unidas.
La lucha armada y los conflictos no cesan con la intervención norteamericana en el Medio Oriente, y sus consecuencias extracontinentales; de la inmigración por el Mediterráneo, y con otro presente en la frontera del río Grande.
Las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, prácticamente, desaparecieron con su población, y el presidente Truman amenazaba sin límites, bajo la premisa de la rendición incondicional.
Estos genocidios no tienen precedentes, y son imborrables. El pueblo japonés y la Humanidad jamás aceptarían hechos semejantes. La huella quedó indeleble, el Palacio por la Paz en Hiroshima es visitado por personalidades del orbe. No existe el olvido.
El pueblo japonés continúa reclamando el retiro de las bases militares norteamericanas en Okinawa, donde se libró la batalla más heroica de tipo convencional en el Pacífico, dentro del territorio japonés.
El imperio del sol fue sustituido por el imperio de las estrellas, en el mismo suelo, y allende los mares.
Obama intenta un bálsamo imposible de aplicar, se agrega a la visita del expresidente Carter, nada más.
Las muestras del enorme genocidio de la Segunda Guerra Mundial abundan en Europa, pero ninguno como el japonés. Estos íconos se expanden, incluso en Nueva York, y la paz no se alcanza, por lo contrario, los armamentos se multiplican, sin excluir el nuclear. ¿Cuál será la reflexión de Obama en el escenario más atroz, frente al pueblo víctima, representando al país agresor?
No hay dudas, las mejores lecciones nos las da la historia, sobre las enseñanzas que podemos recibir, debemos marchar.
Quizás el presidente norteamericano intenta, de alguna manera, hacer honor al premio Nobel de la paz que recibiera.
Puede que el emperador nipón lo espere en Tokio, seguramente, con la humildad y la dignidad clásica de su pueblo.
Arquitecto