Octubre y el Padre de la Patria
Las raíces de la nacionalidad cubana, en el espacio de la lucha armada, se inician en el Oriente de Cuba, con el Grito de Yara, el 10 de octubre de 1868, cuando Carlos Manuel de Céspedes dirige las tropas anticoloniales para realizar la toma de Bayamo, su ciudad natal, enarbolando por primera vez la bandera cubana, acompañada del himno nacional, pieza musical que llama al combate por la independencia.
El líder bayamés patriótico fue irreconciliable con la metrópoli española, encarcelado en tres ocasiones, negado a negociar la detención de su hijo, que resultó fusilado; dio la libertad a sus esclavos, exhortándolos a unirse para la lucha de liberación que iniciaba en su ingenio azucarero La Demajagua. Tomó la decisión de incendiar la ciudad de Bayamo antes que la pudiera reconquistar España.
En 1869, en Guáimaro, se redacta la Constitución de la República de Cuba en Armas, y se elige, por sus méritos revolucionarios, a Céspedes, presidente.
Al extenderse la guerra de independencia hacia la provincia de Camagüey, surgen divergencias entre los dirigentes de ambas provincias y finalmente es destituido, dejando al líder bayamés sin escolta y mando; por lo que Céspedes se refugia en San Lorenzo, al pie de la Sierra Maestra.
Céspedes deja de combatir a los españoles e inicia una guerra que duraría diez años. No modificó sus principios revolucionarios por cualquier precio. Se ha ganado el título de Padre de la Patria. Cuando en la encrucijada de los combates quedaba con pocos hombres, su respuesta lo glorificaba: Aún quedamos doce hombres, bastan para hacer la independencia de Cuba.
Hombre ilustrado, se graduó en leyes. Políglota, amante del arte, redactor para periódicos en La Habana, Santiago de Cuba, y Bayamo, escribió para la mejor causa del país. Su acervo cultural es notable y sus energías y actividades las orientó definitivamente a lograr la independencia de Cuba a partir de su regreso de Europa, en 1844. Valorados por Martí en uno de sus más bellos escritos patrióticos, Céspedes y Agramonte constituyeron, por su patriotismo, espíritu de sacrificio y dedicación, a la causa independentista; un ejemplo para los demás cubanos en la lucha y para las nuevas generaciones que les seguirían.
La lucha armada cubana por la libertad y la independencia históricamente se inició en el extremo oriental cubano, la tradición lo confirma.