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Odisea de los escritores panameños

Por: Redacción 18/06/2014

Soy feliz autora de cinco libros, de los que estoy sumamente orgullosa porque a mí me gustan y considero que lo puesto en ellos es suficiente para creer en ellos como literatura. Sin embargo, tengo que reconocer que es mi opinión personal y no la de los lectores panameños que no sé si será porque no les agrada o porque no los conocen, pero no tienen actualmente la salida que quisiera. Cada día nacen nuevos escritores en Panamá, algunos muy buenos, otros menos buenos y otros flojos que les falta aún aprender a escoger el tema y otros a desarrollarlos. Sin embargo, tengo que felicitarlos por el esfuerzo que hacen para dar lo mejor de sí y ofrecernos literatura panameña, de lo nuestro, de nuestra idiosincrasia y nuestras historias que son plasmadas en esas páginas que ojalá fueran para la eternidad.

Nadie que no ha escrito un libro conoce el esfuerzo que hacemos los escritores. Un libro no se escribe en un día y a veces lleva años de dedicación y no es fácil porque muchos de nosotros trabajamos y tenemos otras actividades, ya que la venta de los libros no da para vivir. A pesar de ello, solo los que escribimos sabemos la satisfacción que da hacerlo, lo divertido que resulta pensar, inventar, buscar historias propias y ajenas que nos han sido referidas para armar todo un libro que las hilvane dentro de una anécdota o historia. Un día decidí no escribir más libros y ahora soy feliz enviándoles estos artículos que es la mejor forma de comunicarme con mis lectores aunque sea una vez por semana. Recuerdo aún lo feliz que me sentía escribiendo mis libros, dedicándoles horas y horas, borrando, agregando, cambiando para finalmente darle forma a esos libros.

EL AMBIENTE LITERARIO EN PANAMÁ DEJA MUCHO QUE DESEAR Y AQUELLOS QUE SE CREEN SUPERIORES, MEJOR QUE BAJEN COMO DEBE HACERLO, EN TODOS LOS ÁMBITOS, CUALQUIER PERSONA SENCILLA, TOLERANTE Y CON VALORES MORALES, CONOCIENDO SUS LIMITACIONES Y SIN SENTIR SU ALTO VALOR COMO LO MEJOR.

Pero la frustración de esos escritores, porque muchos nos frustramos, es debido a diferentes factores: imprimir un libro en Panamá resulta caro y, si los vendemos, no obtenemos grandes ganancias. Las imprentas, muchas veces te exigen imprimir mínimo 500 ejemplares y ¿qué vamos a hacer con ellos? Otro factor importante son los lugares donde se venden libros, que no acompañan para que los reciban para venderlos, algunos porque no disponen de espacio y, luego de un tiempo, los que no se han vendido hay que retirarlos. Existe un negocio donde tienen cinco lugares para venderlos y me piden cinco ejemplares, es decir uno por exhibición. Lo peor es que si dices algo, sencillamente no te los reciben más.

Otro inconveniente para los escritores novatos como yo es que aquellos escritores reconocidos, laureados, no ayudan en nada a los que hacen pininos en ese campo. Todo el que empieza a escribir necesita amparo de los más conocedores para que sus libros tengan más éxito. Pero esos escritores conocidos no se toman el trabajo de leer los libros de los que comienzan. Lamentablemente se sienten tan distantes de nosotros que no quieren rebajarse a leer lo que escribimos. Es un ambiente de egoísmo, de personalismo, de creer que lo único bueno es lo que cada uno escribe. Ahora me dedico a corregir libros en sus borradores porque esto me agrada mucho. Llevo un tiempo de hacerlo y muchos libros a mi haber. Creo que es una forma sencilla de ayudar a los demás. Es una lástima que el ambiente de la literatura sea así; debiera ser más abierto, más amigable, más sencillo y no de tanta alcurnia, a veces mal entendida. Pero en la vida todo termina y da espacio a un relevo generacional que puede acabar con algunos de ellos. Hace unos días le preguntaba a un escritor novato que me dio a leer su libro que si no había pensado llevarlo a concurso y me respondió que esos concursos tenían nombres propios.

Nuestros lectores, a pesar de que ahora se lee más, prefieren hacerlo con libros extranjeros e ignoran los panameños. En las tertulias no se los leen y eso me produce tristeza porque no todos son malos.

Repito, el ambiente literario en Panamá deja mucho que desear y aquellos que se creen superiores, mejor que bajen como debe hacerlo, en todos los ámbitos, cualquier persona sencilla, tolerante y con valores morales, conociendo sus limitaciones y sin sentir su alto valor como lo mejor. Ojalá recapaciten algún día.

 

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Viernes 7 de agosto de 2026