Oferta turística en Coiba

Por: Redacción 04/11/2017

El mandatario panameño esta semana anunció que el Parque Nacional Coiba sería incluido en la oferta turística nacional. Sorprendente pregono, pues Coiba, pieza crucial del Corredor Marino Mesoamericano en adición a las islas Galápagos (Ecuador), Gorgona y Malpelo (Colombia), e isla del Coco (Costa Rica), fue incluido por Unesco en la lista de sitios considerados patrimonio mundial de la humanidad en el año 2005. Más allá aun, en el verano mediterráneo de 1970, perfeccionando la lengua de Molière en el pintoresco poblado de Bandol, departamento de Var en la costa azul francesa, nuestro dormitorio reposaba en un rincón del hotel Delos en la adyacente isla de Bendor. El islote, con una superficie de 7 hectáreas, fue cedida para su desarrollo turístico por Francia en 1950 al magnate Paul Ricard y cuenta con hoteles, un centro de convenciones, restaurantes, tiendas, un club de yates, playas y el centro internacional de buceo más importante de Europa. Fue en este último que casualmente conocí a su director, Jacques Cousteau, antes de que la fama le impulsara al altar de Poseidón. Al escuchar mi marcado acento, mientras fumaba con particular deleite un cigarrillo Gauloise, de finos tabacos obscuros sirios y turcos, sin filtro, indagó mi origen. Al revelar mi génesis istmeña, me corrigió exclamando: "¡Usted viene del paraíso!", describiendo su reciente incursión en las aguas de Coiba como experiencia paralela a las estrofas de la vigente canción de los Beatles Yellow Submarine. ¡Todo esto ocurrió hace casi medio siglo!

Lo que no mencionó el anuncio presidencial es que, a mediados de este año durante la reunión anual de Unesco en Cracovia, Polonia, se subrayó que "en ausencia de avances sustanciales en la protección de la propiedad de la pesca no sostenible, se analizará la posible inscripción del Parque Nacional Coiba en la lista del patrimonio mundial en peligro". La corredera se ha formado por el desorden vigente. El Gobierno Nacional cuenta hasta el 1 de febrero de 2018 para la presentación de un informe actualizado sobre el estado de conservación del Parque Nacional Coiba.  De no hacerlo, la isla será incluida en la lista de patrimonio en peligro de la organización. No basta la preparación de un documento por un inerte funcionario de segunda orden, faltan acciones permanentes que resuelvan de una vez por todas el estado de abandono de uno de los sitios marinos de mayor potencial turístico en el orbe.

Así como Francia, a todas luces faro mundial del turismo, cedió la concesión del abandonado desértico islote de Bendor al magnate del aperitivo Ricard a mediados del siglo pasado, asegurando así la optimización de su utilización como magneto a un área que nada tenía que ver en la exquisita época de Brigitte Bardot con los aledaños focos de atracción turística, Saint Raphael y Saint Tropez; de esa misma manera, la Autoridad de Turismo de Panamá debería estrenar pantalones largos en un proyecto para no solamente evitar la vergüenza internacional de manchar con otro sitio más la lista negra de Unesco, sino reverdecer el enorme potencial del Parque Nacional Coiba como atractivo marino.

Eso sí, una concesión transparente, de esas que no se vislumbran en un Panamá tristemente carcomido por la atroz corrupción de todos sus gobiernos y la añadida incapacidad de sus funcionarios. En estos días de fervor patrio bien valdría la pena un sesudo análisis de lo que nos espera. Los partidos tradicionales no ofrecen alternativas viables para las próximas elecciones. Somos algo símil a la nave sin timonel de la carcomida patria de Bolívar, que posterior a nefastos, crudos, extendidos y bien corruptos experimentos de Copei y Acción Democrática, en 1998 opta por el triste timonel de Hugo Rafael Chávez Frías. ¡Ojalá salga finalmente a relucir el Panamá decente de las mayorías, con gente buena y capacitada para el viraje hacia el primer mundo que merecemos! Y no olvidemos Coiba ni Portobelo ni San Lorenzo ni Panamá Viejo ni el Camino Real ni Natá de los Caballeros ni el cerro Pechito Parao en Darién, desde cuya cima el Adelantado Balboa vislumbró hace poco más de cinco siglos la majestuosidad del Mar del Sur en el Golfo de San Miguel. ¡Ni los tantos majestuosos parajes que yacen en el olvido de una patria melancólicamente huérfana y abandonada!

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