¡Oh Patria tan gigante!
“El progreso acaricia tus lares al compás de sublime canción, ves rugir a tus pies ambos mares que dan rumbo a tu noble misión”. Con esta estrofa, el Himno Nacional hace referencia a la misión de Panamá.
¿Pero sabemos los habitantes de esta gran nación cuál es esa misión? En los escritos de la fe bahá’i encontramos una profecía que hace referencia a ella en los siguientes términos:
“Debéis prestar atención a la República de Panamá, ya que en ese punto, el Occidente y el Oriente se encuentran unidos por medio del Canal de Panamá y está situado entre dos grandes océanos. Ese lugar deberá ser muy importante en el futuro. Las Enseñanzas, una vez que sean establecidas allí, unirán al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur”.
Inspirada por esas palabras, rindo honor a Panamá en el mes en que celebra un año más de su independencia y su separación para constituirse en nación independiente, con un elogio a su inigualable destino.
¡Oh patria tan gigante!, que albergas sin prejuicios a propios y a extraños, honrando tu misión, pues tú fuiste escogida para que fueras un día, la que ondeando “mil” banderas, inauguraras la unión de toda la humanidad.
Te engalana desde ahora, una gran diversidad de razas con sus culturas, creencias y tradiciones, amor y fraternidad. Conquistas con tu destino a aquellos que te visitan, atrayéndolos hacia ti con gran hospitalidad.
Tu posición geográfica no es mera casualidad, has de servir como puente para el paso expedito de todo lo que promueve la tan temida globalización. Obediente a tu destino, te entregas todita entera al mundo que no te entiende porque ignora tu misión.
Aún eres muy joven para cumplir tu misión, pues apenas más que un siglo tienes como nación, mas todos tus habitantes trabajan con sumisión construyendo poco a poco tu destino promisorio, tu grandeza y dignidad.
El mundo entero te admira, no solo por tu Canal, ya que también constituyes oasis de tranquilidad.
¡Oh Patria tan gigante!, que en estas fechas recuerdas con júbilo y alegría aquellos grandes momentos de triunfante libertad.
Amarte de corazón, respetarte y ensalzarte, te engrandece como nación, pero recuerda que Dios te eligió de entre todas para la más grande misión. Gente que te habita y también que te visita, comunica a todo el mundo que eres la elegida para la más grande unión.