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Ojo con el Sector Agropecuario


Panamá y Colombia cada vez más tienen algo en común: su población se está mudando hacia las ciudades o centros urbanos. En el caso de nuestro vecino, la historia de guerra civil y desalojo de tierras de sus dueños originales hacen mas clara y evidente la razón por la cual se producen estas movilizaciones humanas. Igual, los motivos son inexcusables y el gobierno colombiano, con su efectiva política de seguridad ciudadana, trabaja a fondo para resolver este antiguo problema.

En Panamá parece que no nos damos cuenta que pasa lo mismo pero por razones absurdas y con soluciones menos dramáticas que las colombianas.

Nuestro país se esta quedando despoblado en enormes extensiones de terreno por la falta de incentivo para que el hombre del campo trabaje la tierra.

La Presidente de Costa Rica, Laura Chinchilla, presentó hace un año su plan “Política de Estado para el Sector Agroalimentario y el Desarrollo Rural Costarricense, 2010-2021”. Es impactante primero, que además de ser a largo plazo, la Presidente del vecino país no se duerma en los laureles y tenga un plan destinado a desarrollar el mismo sector que nuestros gobernantes han abandonado.

Hace un tiempo escuchaba una entrevista radial donde el Vice Ministro de Comercio Interior explicaba los planes, de corto plazo por supuesto, para ayudar al desarrollo del sector agropecuario. Resulto preocupante cómo oyentes de dicha entrevista, llamaban para indicarle al citado funcionario, lo inútil de sus acciones y propuestas si no iban acompañadas de un trabajo mancomunado con el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, cosa que evidentemente no ocurre.

Es que a diferencia de los ticos, adolecemos de un plan de largo plazo en el sector agropecuario que incentive a los capitalinos a retornar al campo para realizar actividades rentables a corto, mediano y largo plazo.

Lo que sucede con la semilla de la piña en nuestro país es el mejor indicador que la improvisación debe terminar. Siendo una de las más cotizadas internacionalmente por su dulzura, se ha convertido en un rubro problemático para el productor por problemas de plaga y falta de acceso a mercados internacionales.

Ya explicaba en otra oportunidad que la falta de un plan de construcción y pavimentación de carreteras de producción por las trochas y caminos de penetración existentes hacen que terrenos altamente fértiles terminen siendo utilizados para la construcción de barriadas y complejos residenciales, poniendo en peligro la seguridad alimentaria del país. Hace mucho tiempo es uno de los pocos de Latinoamérica que no produce en su totalidad lo que necesita para satisfacer su consumo interno.

Ojalá nuestros políticos dejen la promesa vacía y presenten al país un plan de desarrollo agropecuario con fechas y metas, que puedan ser apoyadas por los productores nacionales.

*Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos.