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Olvidémonos del campo


Viodelda Barrías (viodelda.barrias@epasa.com ) / PANAMA AMERICA

La producción de arroz en el país atraviesa por otra crisis.

Se ha dejado de producir 30 mil quintales al mes solo en la provincia de Chiriquí, considerada la de mayor producción en el Istmo.

Las causas son diversas: problemas con la variación del clima, la competencia fuerte que implican las importaciones que se deben realizar para cumplir con los acuerdos firmados con la Organización Mundial de Comercio, y sobre todo la falta de financiamiento.

Es lamentable que un proyecto que se supone beneficiaría a los agremiados en la Asociación de Productores de Arroz de Chiriquí (Apachi), como lo era la compra e instalación de un molino, haya fracasado a tal punto que dicho inmueble se encuentre secuestrado por el Banco Nacional, a falta de pago de préstamos solicitados a esa entidad.

Esta es una actividad generadora de empleos, fuente de ingresos para muchas familias rurales que a falta de trabajo buscan nuevas oportunidades y que muchas veces migran hacia las urbes, enfrentando grandes dificultades para lograr su subsistencia.

Algunos son de la opinión de que Panamá, por ser un país de servicio, debería enfocarse solo a este sector que ha demostrado ser eficiente y competitivo, lo que no es replicado por el sector agropecuario.

Sin embargo, no es tan fácil. Hay muchas personas asentadas en los campos que necesitan trabajar, que por tradición y formación no están preparadas para enfrentar otro estilo de vida que no sea el campo.

Además, hay cultivos que se ha demostrado son bien recibidos en los mercados internacionales, pero que no logran despegar a las escalas necesarias para suplir la demanda de esas economías.

La decisión de lo que se debe hacer para no dejar caer este cultivo, que es el principal producto de la canasta básica del panameño, hay que tomarla pronto.